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Juana Valdez

Date: Identifier: OH0265
Audio recording and text transcription of a Latin oral history. more...
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Transcript of Juana Valdez Interview
Interviewee: Juana Valdez

Entrevista Juana Valdez

Interviewer:

Queremos que nos cuente sobre su historia como inmigrante. ¿Cómo ha sido su historia desde el principio? ¿De dónde viene? ¿Dónde nació? ¿Cómo fue su infancia? Ir avanzando hasta el día de hoy.

Valdez:

OK.

Interviewer:

Por ejemplo, ¿dónde nació?

Valdez:

Bueno, yo nací el 23 de octubre de 1968 en un ranchito que se llama El Mesón, Mixtepec en el Estado de Oaxaca. Soy la tercera en mi familia, de mis hermanos que somos ocho. Mis padres han sido siempre muy humildes, solamente con lo básico para sobrevivir. Yo tenía quizás la edad de unos dos años cuando ellos salieron del lugar de donde yo nací, de lo que es El Mesón. Ahí como a dos horas caminando estaba el pueblo más grande que se llama Santiago Juxtlahuaca en Oaxaca. Ellos bajaron ahí a ese pueblo, ahí se establecieron y fue ahí que crecí. Ya la hermana que sigue de mí ya nació ahí pero nosotros empezamos la escuela primaria hablando el mixteco, fue muy complicado para mí entrar en la escuela sin saber español. En el pueblo todo el mundo hablaba español pero yo solamente tenía en mixteco porque mis padres nunca fueron a la escuela ni tampoco aprendieron el español y fue muy difícil para mí y entonces pues poco a poco con el tiempo nosotros… bueno, yo fui aprendiendo y éramos tan pobres que desde al edad de los seis años mi padre no por maldad, creo, pero pensando en un beneficio para mí, me puso en una casa para ayudar a la señora a limpiar, a lavar trastes a la edad de seis años y fue ahí donde me ayudó y aprendí también a hablar un poco más el español. Estuve fuera de mi familia como por seis años. Lo que yo más recuerdo fue dos familias con las que yo estuve. En el mismo pueblo pero yo no podía crecer con mis hermanos. Al ponerme en esa casa tenía que quedarme en esa casa y a veces no miraba a mi familia por muchos meses a veces. Entonces prácticamente de repente como que yo no crecí con mi familia a pesar de que estábamos en el mismo pueblo. Así terminé la escuela primaria y por la misma pobreza yo empecé a trabajar también en comedores, en como restaurantes a la edad de… allá les llaman fondas que en el mercado tienen puestos de comida y todo eso. Entonces empecé yo a trabajar ahí también cuando ya ingresé a lo que es la secundaria, la escuela secundaria que viene siendo lo que es 7, 8 y 9 grados. Ya como para cuando empecé el noveno grado fue cuando ya volví a mi casa. Como que me integré a la familia y fue así como terminé la escuela primaria y fue de esa manera que yo aprendí el español. Después de que yo terminé la secundaria quise estudiar pero ya es más difícil como para trabajar e ingresar a una escuela allá ya es más difícil. Intenté entrar a un internado pero no pude, fue imposible porque allá se manejan mucho las palancas, que le dicen, que solamente si conoces a alguien te acomodan y si no, pues no. Y pues básicamente nosotros no teníamos ni un conocido ni nada. Hice el examen pero le daban preferencia a las personas recomendadas. De ahí me frustré bastante y para entonces mis padres salieron de ese pueblo para venir a Hermosillo, Sonora a trabajar en los cultivos de uvas.

Interviewer:

¿En Sonora?

Valdez:

Si, en Hermosillo, Sonora. Trabajamos… yo terminé la secundaria teniendo 14 años. Trabajamos allá como por tres años. Pizcando uva, empacando uva, cortando calabazas, pepinos, brócoli y cosas que se cultivan allá. Hasta en 1987 ya prácticamente ahí si yo me separé de mi familia. De ahí me fui a vivir a La Paz, Baja California Sur y fue donde yo conocí a mi esposo y allá nacieron mis dos hijos. Miguel Ángel y Juan Antonio nacieron allá en La Paz. Estábamos bien porque mi esposo tenía un trabajo más o menos. Yo las veces que podía seguía trabajando en el campo. Ahí fueron las primeras veces que yo experimenté la injusticia con las personas que trabajan en los campo, ahí mismo en México. Hubo un grupo de personas que con de Oaxaca y en La Paz los utilizaron, trabajaron mucho ese tipo de personas y no les pagaron, los echaron del campo y no les pagaron. Y como mi esposo conocía a algunas de esas personas yo sentí mucho coraje cuando me enteré de la situación de ellos porque ellos no hablaban casi el español, puro mixteco y entonces estaban sin dinero ni nada entonces yo me ofrecí a ayudarles para poner una demanda y todo eso. Fuimos a las autoridades para ver si podían hacer algo pero lógico, en México no se puede hacer nada. Tratamos y ahí fue donde yo empecé a sentir mucho coraje porque digo, bueno porque uno no puede comunicarse, hacen lo que quieren con uno. Después de hacer eso intentamos, verdad, si tomaron todo pero nunca se hizo nada. Y poco a poco así también pasó el tiempo y cada vez que había una situación así de injusticia a mí me daba mucho coraje y trataba de hacer lo que podía pero pues igual no tenía la capacidad, no tenía herramientas, no tenía apoyo de alguien más. Entonces solamente hacía lo que podía. Pero en el año ’91 mi esposo perdió el trabajo.

Interviewer:

¿Y qué trabajo tenía?

Valdez:

Él trabajaba en un almacén de donde venden redes y cuerdas para la pesca porque estábamos en Baja California Sur, en La Paz. Entonces él era almacenista en ese almacén. Perdió el trabajo, cerraron y fue ahí donde nos empezó a perjudicar mucho en la parte económica. Mis niños tenían dos años y cuatro años, entonces fue muy difícil para nosotros y lo que hicimos fue de que tratamos de regresar a mi pueblo para ver si podíamos hacer algo, lo que sea. Pero regresamos allá y estaba mucho más complicado todo. Entonces nos regresamos, teníamos una casita sencilla ahí en La Paz, ahora si que de madera y de cartón como son allá. Regresamos en el ’92. Ya mi esposo trató de conseguir trabajo pero ya no, le pagaban… el sueldo era demasiado poco, no alcanzaba. Fue cuando unos familiares de él venían para acá, lo invitaron y fue cuando él se vino. Él llegó a California a la pizca de uva y de olivos. Él se enfermó…

Interviewer:

¿Él llegó solo?

Valdez:

Si, llegó solo. Nosotros nos quedamos en La Paz pero cuando él estaba acá se enfermó mucho porque él no estaba acostumbrado a trabajar en el campo. Entonces el polvo y todo eso, se enfermó de los pulmones y estuvo como tres meses enfermo. Y pues yo hacía lo que podía allá para salir adelante y cuando él podía me mandaba un poco de dinero y así. Hasta que en el ’93 todo se estaba complicando porque se acababa el trabajo allá y él estaba enfermo y entonces la verdad que si fue muy difícil. Llegó un familiar de él por su familia, por su esposa y los hijos y yo me pegué ahí. Mi esposo no quería que nos viniéramos porque él sabía que estaba muy feo acá y no quería que sus hijos sufrieran pero también estábamos sufriendo allá porque a veces no había ni para comer. Entonces ya las personas que se vinieron, el señor si me dijo: si te quieren ir, pues vámonos. Al fin que yo me llevo a mi esposa y a mis niños. Mi esposo y el señor son parientes. Pero eso si te digo que tu esposo no quiere que te vayas porque allá está muy feo la verdad, así que asegúrate que si quieres ir. Y digo: ¿pero qué hago aquí sola? No tenía nadie de familia más que yo y mis hijos y la señora era mi mejor amiga y entonces ella se venía y yo la pensé, si me quedo acá que voy a hacer, estoy sola allá. Entonces me animé y me vine sin el consentimiento de mi esposo. Ya cuando él se enteró que veníamos, entonces si nos mandó un poco de dinero y ese dinero nunca lo recibimos, se perdió. Y fue así como emprendimos el viaje en junio, fue el 14 de junio del ’94.

Interviewer:

¿Usted…?

Valdez:

Yo, mis dos hijos. Para entonces uno tenía tres años y el otro tenía cinco añitos. Y la otra familia traían… era la esposa, el esposo ya tenía documentos. La esposa y tres niños y un sobrino. En total era que traíamos seis niños, veníamos las dos mujeres con seis niños. Y así cruzamos, así cruzamos la línea. La primera vez no lo conseguimos.

Interviewer:

¿Los agarraron?

Valdez:

Si, la primera vez no lo conseguimos. Nos detuvieron en… ya hasta se me olvidó, la verdad.

Interviewer:

¿En California o…?

Valdez:

No, fue en la parte de Arizona, fue en…

Interviewer:

¿Nogales?

Valdez:

No, es en el otro lado.

Interviewer:

¿hay indios ahí?

Valdez:

Es más arriba. Las personas que supuestamente nos iban a cruzar nos hicieron brincar el cerco, íbamos a entrar a…

Interviewer:

¿Una ciudad?

Valdez:

Si.

Interviewer:

Tucson.

Valdez:

No, es otro que está más pegado a… no recuerdo exactamente ahorita el lugar. Pero el caso es que no lo conseguimos, nos detuvieron, nos encerraron unas horas. Después pues nos regresaron. Ya entonces yo pude contactar a un familiar que tengo en Sonora, en Nogales. Bueno, ellos están en Phoenix. Tenían familia en Nogales, Sonora, entonces lo que me recomendaron que yo me fuera a Nogales, Sonora, y que de ahí me iban a conseguir a alguien que me ayudara. Pero para cuando llegamos a Nogales, Sonora, ya el esposo de esta señora ya había contratado a alguien más que nos iba a cruzar y afortunadamente, gracias a Dios esa persona solamente nos hizo caminar como 30 minutos. Y llegamos, recuerdo muy bien el lugar, un Mc Donalds. Fue lo que llegamos en seguida. Fue como 30 minutos solamente. La verdad que fue por milagro de Dios yo lo considero porque llevábamos tantos niños y pasamos y afortunadamente el esposo de la señora, él traía carro y ya con ellos llegamos hasta Florida, hasta Florida City.

Interviewer:

¿Florida City, dónde queda eso?

Valdez:

Estaba yendo para Homestead por el sur de Florida, creo. Por el sur de Miami, algo así. Fue ahí donde nosotros llegamos.

Interviewer:

¿y por qué llegaron allá?

Valdez:

Porque allá ya estaba mi esposo. Primero estuvo en California pero terminó en Florida.

Interviewer:

¿En florida, qué hacía?

Valdez:

Trabajando en una nursería (nursery) de plantas y flores y eso. Ahí el trabajaba pero igual no estaba bien de salud. Llegamos ahí y todo fue muy difícil porque los niños venían acostumbrados a algo muy diferente a lo de acá. Allá aunque fuera una casa muy sencilla pero la tenían, era de ella. Y estado acá no, teníamos que compartir todo y como son niños y aunque había una buena amistad y todo, a veces había desacuerdos. Y ahí es donde empezamos a trabajar. Me tocó ir a pizcar pepinos.

Interviewer:

¿En Florida?

Valdez:

Si, en Florida. Y no había mucho trabajo y como yo venía llegando tampoco era tan fácil conseguir trabajo. Lo otro que me dediqué fue a cuidar unos niños que aquellas familias ya tenían trabajo pero no tenían quien les cuidara a los niños, entonces fue lo otro que yo estaba haciendo, cuidando niños mientras las mamás trabajaban. Pero se fue complicando todo porque conforme pasaba el tiempo, como le digo, el problema de tener tantos niños juntos pues como que ya se fue haciendo problema como que tuvimos la bendición de que si recibimos, pudimos meterlos a la escuelita a los niños y todo y fue muy duro como le digo para ellos porque pues el idioma y el temor de que nunca se han separado de uno y pues esta vez si tenían que hacerlo y fue una vida muy dura para ellos también. Estuvimos ahí todo el año ’94 ya de ahí se estaba complicando mucho para conseguir trabajo entonces lo que hicimos fue que nos subimos un poco más para arriba que es donde está… por el área de Palm City igual en Florida. Ahí llegamos con un señor que nos ofreció trabajo y era difícil porque llevábamos niños y como que los rancheros que le dicen no querían… o los contratistas, no querían familias con niños que porque mucho problemas. No nos querían como quiera. Solamente este señor, muy buena persona, él fue el que nos recibió sabiendo que llevábamos niños. Él fue el único que si nos recibió. Ahí estuvimos trabajando primero plantando la fresa y esperamos a que ya hubiera fresa. Estuvimos pizcando la fresa. Fue uno de los trabajos… en lo que esperábamos la fresa, la cosecha de la fresa, hubo otros campos en donde podíamos ir a pizcar el ejote por contrato y como le digo, pues yo más o menos trabajaba en el campo porque había trabajado antes pero mi esposo no. Entonces si fue la otra parte muy difícil también porque como que yo lo hacía más pero él no y ganábamos muy poquito y ahí si teníamos igual que estar amontonados otra vez. Entonces vimos que estaba muy difícil y luego no teníamos transporte, teníamos que estar atenidos a que alguien nos llevara y nos trajera cuando necesitábamos algo.

Interviewer:

¿Dónde vivían?

Valdez:

El contratista nos dio… ellos consiguen trailer o casas para los trabajadores. Mientras no hay mucho trabajo… bueno, es lo que nos tocó a nosotros. Mientras no hay mucho trabajo ellos no nos cobran nada pero ya cuando empieza el trabajo bien, ellos van descontando de los cheques. Desafortunadamente nos dimos cuenta de que no podíamos sobrevivir con lo que ganábamos allá y en el año ’95 en los primeros meses, bueno, fue en febrero, hubo un primo de mi esposo que se dio cuenta que nosotros estábamos allá y nos invitó. Y sabía que nosotros no podíamos sobrevivir con… porque sabía que el primo no sabía trabajar en el campo. Entonces lo que él hizo fue que nos invitó. Dice: vénganse, dice porque ahorita están ocupando mucha gente y ahorita no están pidiendo documentos. Y entonces pues no la pensamos dos veces, nos vinimos.

Interviewer:

¿Aquí?

Valdez:

Aquí a Tarboro. Desde el año ’95, marzo de 1995.

Interviewer:

¿y el primo en qué trabajaba?

Valdez:

En una… le llamaban una juguetera porque es una fábrica donde hacen juguetes de plástico. Hacen por ejemplo los monos de Santa Claus, la Virgen María, que José, bicicletas de plástico, todo lo que es juguetería de plástico es lo que se fabricaba ahí. Y llegamos y gracias a una señora que trabajaba para el programa de migrantes que su nombre es Rose Gallagher, fue la persona que nos ayudó muchísimo cuando llegamos para inscribir a los niños a la escuela, mi esposo todavía llegó enfermo; ella nos ayudó para que lo atendieran en una clínica. Y pues era muchísima la impotencia de que llegamos acá y no había hispanos casi. No había hispanos. Cuando nos miraban… si, en ese año no había aquí en Tarboro.

Interviewer:

¿en 1995?

Valdez:

No había hispanos, a penas unas dos que tres familias. Llegamos con la familia que yo me vine y otras tres familias más. Entonces cuando íbamos a las tiendas nos miraban raro. Y pues ya gracias al apoyo de esta señora nosotros pudimos establecernos un poco y los niños ingresaron a la escuela.

Interviewer:

¿Ella trabaja con la escuela?

Valdez:

En ese tiempo si, ahorita ya se retiró. Pero en ese tiempo si trabajaba en el Migrant Program. Entonces fue ella la que nos ayudó mucho y como le digo, ya una vez que los niños ingresaron a la escuela de que ok, si queremos trabajar tenemos que pagar a alguien para que los cuide. Y a mí no me gustaba esa idea porque pues uno no está acostumbrado, entonces lo que hicimos fue de que mi esposo trabajó un tercer turno y yo trabajé el primer turno y ya así no los descuidábamos, nos hacíamos cargo de ellos y los niños afortunadamente respondieron bien porque no tuvimos mucho problema de que no quisieran ir a la escuela o cosas así. Ya cuando llegamos acá ya como que ellos se estaban acoplando al otro sistema de vida que hay aquí. Fue que empezamos a trabajar, yo empecé a trabajar en esa fábrica. Había diferentes áreas y por el turno mío me tocó trabajar en un área donde todos hablaban inglés, todos eran blancos o negros, no había ningún hispano, solamente yo entré. Entonces ahí es donde… y pues a señas y así. Pero ahí también me entró el deseo de querer aprender y entonces lo que yo hacía es que podía comunicarme a señas y eso pero también tomaba notas. Llevaba mi libretita y tomaba notas. Cómo se dice esto y esto y cómo se escribe y fue así como yo fui aprendiendo entonces cuando mi niño más chico ya entró al kinder le daban libros para que leyera entonces él quería que yo leyera con él pero eran en inglés, no había libros en español ni nada. Entonces según yo le leía, le leía los libros a como estaban escritos, yo no sabía pronunciar nada pero yo le leía y él estaba contento porque yo le leía. Y básicamente gracias a ese trabajo fue como fui aprendiendo inglés. Ahorita no lo tengo al 100%, todavía tengo deseos de ir a la escuela para mejorarlo pero ahí estuve por tres años y medio en esa fábrica, en esa situación y fue de ahí de donde yo fui aprendiendo el inglés. En el año ’98, casi a finales del ’98 esa fábrica empezó a tener bajas entonces empezaron a descansar gente. Y fui una de las que le tocó descansar y ahí empezamos otra vez a batallar porque no sabíamos a dónde ni cómo ir a buscar trabajo.

Interviewer:

¿Y su esposo trabajaba en la misma fábrica?

Valdez:

Si, él seguía trabajando ahí. Él todavía se quedó un tiempo más.

Interviewer:

¿Él no fue sacado?

Valdez:

No, solamente yo. Pero en eso fue poco tiempo que él siguió trabajando porque en ese mismo año también lo descansaron. Descansaron a muchísima gente. Y como que llegamos y en seguida llegamos a esa fábrica, pues mientras teníamos trabajo nada nos preocupaba pero ya la presión empezó cuando no había trabajo, no conocíamos otro lugar, no sabíamos cómo ir a buscar trabajo en otro lugar, sentimos que las puertas se nos cerraban. Para entonces ya teníamos un carrito, ya habíamos aprendido a manejar, habíamos conseguido la licencia porque en ese entonces se conseguían las licencias. Tratamos de tener todo lo que pudimos, tratamos de tenerlo en orden pero ahora el problema era de cómo busco trabajo. Entonces para entonces mi inglés estaba muy corto pero fui yo la que aprendió de todo el grupo que estábamos, fui la única que aprendió un poco más. Entonces ya cuando mi esposo y los otros muchachos querían buscar trabajo pues yo me iba con ellos pues para preguntar, a como yo podía, yo lo hacía. Y ahí empecé hasta que en ese mismo año, a finales del ’98 conseguimos una fábrica en donde hacen las tarimas o paletas de madera y les dieron trabajo a todo el grupo, era un grupo como de ocho entre amistades y familia y todo, puros hombres porque ellos eran los que más necesitaban que trabajar para mantener a la familia. ya ese señor no tenía ningún hispano en su compañía pero pues ya a como pude le expliqué y si les dieron el trabajo. Se quedaron trabajando y gracias a Dios hasta la fecha mi esposo está trabajando en ese mismo lugar.

Interviewer:

¿Y usted también empezó ahí?

Valdez:

No, yo busqué en otro lugar. El primer trabajo que encontré después de la juguetera fue la plastiquera le dicen, porque hacen bolsas de basura, nylon que está en Battleboro. Yo conseguí temporalmente el trabajo ahí y también lo que me ayudó de que más o menos podía hablar bien el inglés y enseguida me aumentaron en sueldo y estaba muy bien pero para entonces también hubo un problema de que mi madre se enfermó y casi todos los hermanos estaban acá y entonces pues yo decidí irme a ver a mi mamá. Eso fue como en el 2000. Pero antes de esto empezó el problema de que mi hijo el mayor empezó a tener problemas en la escuela. Estaba en cuarto grado acá. Empezó a tener problemas en la escuela en cuanto a que se deprimía, no quería hacer trabajos, no ponía atención, no nada. Y había una maestra bilingüe que me mandó a llamar. Ella había notado que mi hijo estaba mal, que tenía algo, ella quería saber qué estaba pasando con el niño. Y pues yo ya le expliqué como era la vida de nosotros y todo eso. Dice: algo está mal con él, dice es un niño muy tranquilo, muy inteligente pero últimamente él está mal. Entonces pues hasta que ya me senté y hablé con mi hijo y él estaba cansado de la rutina de acá, él no quería vivir acá. Que porque nada más era ir a la escuela y volver y estar en la casa y que no era vida para él. En ese entonces tenía nueve o diez añitos y él no quería esa vida. Era tanta su depresión y yo me preocupé mucho entonces en ese año hablé con mi esposo y nos fuimos para México, tuvimos que irnos para México.

Interviewer:

¿Todos?

Valdez:

Todos, si. Eso fue a finales del ’98 todavía.

Interviewer:

¿Entonces usted no fue sola a ver a su madre?

Valdez:

No, lo de mi madre fue después.

Interviewer:

OK.

Valdez:

Se me había pasado. Lo de mi madre fue después, a finales del ’98 fue que nos tuvimos que ir después de que nos descansaron y que yo había trabajado por dos meses en la fábrica surgió lo de mi niño entonces fue que decidimos irnos. Estuvimos allá.

Interviewer:

¿Dónde fueron?

Valdez:

Nos fuimos hasta Oaxaca, hasta el pueblo hasta Juxtlahuaca, Oaxaca. Cuando llegamos allá estuvimos solamente en el primer mes. Mi esposo se dio cuenta de que no íbamos a poder sobrevivir. Él no esperó más que un mes y medio y enseguida se vino otra vez.

Interviewer:

¿Solo?

Valdez:

Solo. Y dijo: yo me voy porque aquí no sobrevivimos, no había nada. Entonces yo me quedé todavía con los niños por ocho meses. En el transcurso de esos ocho meses mi hijo se dio cuenta de cuál era la vida de acá y cuál era la vida de allá, entonces definitivamente optó por volverse. Entonces en el ’99 y eso fue en junio también, del ’99, nosotros nos vinimos otra vez. Como nos vinimos la primera vez, así también nos devolvimos otra vez. Y desde ese entonces hasta la fecha mi hijo, su dilema ahora es, prefiero ser pobre aquí en Estados Unidos que pobre en México. Y él dijo que nunca le gustaría volver a México. Si algún día tengo a oportunidad, yo iría, dice, pero solamente a visitar, pero no quiero vivir en México. Y como todo padre, uno adora a sus hijos y quiere lo mejor para ellos entonces fue por eso que nosotros cedimos en eso y como le digo, nos devolvimos otra vez en el ’99. A finales del… ya cuando él volvió, volvió a la escuela y todo eso. Entonces para entonces yo todavía como que nada más nos preocupábamos en traer la comida, en proveerles… ahora si que ya cosas materiales. Yo no era de que les estuviera comprando todo tampoco pero siempre tratando de ayudar a mi familia en México y dándoles lo indispensable a mis hijos. Para entonces le digo, todavía pensábamos en tener para comer, ayudar a la familia y era todo. Nunca pensé en que podía buscar otras opciones como para ayudar para que mis hijos salieran de la rutina y conocieron otras actividades, realizaran otras actividades y no nada más ir a la escuela, volver, hacer la tarea, y mirar televisión y dormir. Osea, esa era la rutina de ellos. En ese entonces nunca a mí me pasó por la mente que podría haber otras cosas que yo podría haber hecho para involucrar a mis hijos en alguna actividad que les ayudara a ellos. Ellos estuvieron ya en el 2004-2005 cuando ya mi hijo mayor estaba en Highschool, estaba por terminar Highschool, se hizo una impotencia tremenda al darse cuenta de que él no podía ingresara un colegio, no podía seguir sus estudios y fue la otra situación muy difícil y muy complicada para nosotros cuando él estaba ya en highschool y que no podía continuar. El otro niño todavía lo teníamos en Middle School. Entonces cuando él se dio cuenta que su hermano no podía continuar sus estudios él optó por lo mismo. Era un niño, el más chico, siempre estuvo en la lista del director, principallist que le llaman. Siempre cantidad de diplomas porque sacaba muy buenas calificaciones, muy inteligente pero hasta que el último grado de Middle School él dijo ¿para qué?, ¿de qué me sirve? Fue bien difícil, el dice ¿para qué? ¿De qué me sirve? Mira todo lo que estoy sacando si después de Highschool yo no voy a poder estudiar. Y ahí el de plano no quiso. Sus calificaciones bajaron, iba a la escuela… voy porque es mi obligación ir y porque tengo que ir pero no tengo gana de hacerlo ya. ¿De qué me sirve? Y empezó a pensar negativo, muy negativo estuvo por mucho tiempo, hasta que él entró en el décimo grado, fue cuando… durante todo ese transcurso de tiempo nosotros empezamos más que nada a decirle: bueno, si no puedes ir acá puedes regresar a México, puedes estudiar. Teniendo el inglés como segundo idioma puedes hacer una carrera, quizás en el futuro puedes volver aquí a Estados Unidos o puedes ir a otros países. Osea, diciéndole muchas cosas. Y fue como él hasta en el décimo grado fue donde otra vez volvió. Cuando llegó al décimo grado ocupaba el lugar número 60 en la Highschool y ya le puso empeño y terminó en el lugar número 31, creo. Que hizo todo lo que pudo para conseguirlo y fue en el año del 2006 cuando ya escuché de AMEXCAN y fue cuando de alguna manera fue cuando me llamó la atención y porque como le digo, yo sentía que no había nada acá. Ningún programa, ningún proyecto para involucrar a los muchachos y no hice nada en ese entonces por mis hijos porque más que nada me concentré en proveerles comida, proveerles vestuario y todo eso. Pero no pensé más allá que podrían llegar mucho más allá si yo me hubiera tomado la tarea de buscarles programas pero con el simple hecho de que uno no tiene los documentos, a veces piensa uno de que no hay nada, que todo está terminado, que no puedes hacer nada. Pero ya le digo, cuando conocí a Juvencio me llamó la atención porque hablaba de programas y todo esto para los jóvenes y lo otro que me llamó la atención es de lo que hacía. Por ejemplo que traía al consulado y que traía información para las personas y fue que le llamó la atención y fue que me empecé un poco a involucrar. Y fue que me di cuenta que hay otros programas y todo eso pero para entonces en ese momento yo sentí que era demasiado tarde para mis hijos, lo que fue en el 2007-2008. Ya mi hijo terminó la Highschool, ya tenía otra mentalidad… sentí que fue demasiado tarde que yo empecé a descubrir pero con todo y eso traté de seguir adelante porque estoy pensando por ejemplo: OK, mis hijos no les di lo que quizás pude haberles dado pero tengo sobrinos y que van a crecer acá y necesitamos tener algo para ellos. Entonces fue cuando surgió lo de Juvencio del liderazgo de jóvenes y pues si me interesó porque Ok, ya no están mis hijos acá pero otros muchachos lo pueden hacer, otras familias lo pueden necesitar, que no pase lo que me pasó a mí con mis hijos. Fue esa mi mentalidad cuando me empecé a involucrar en esto. Y pues es lo que pienso ahorita de que a veces uno por la ignorancia está uno muy vulnerable a que otras personas si tomen ventaja de uno. Y como le digo, no soy una persona preparada ni nada pero si me interesa mucho que haya algo, que haya algo para que tanto los jóvenes como los padres estén informados, sepan que hacer, en dónde conseguir ayuda, información para sacar a los muchachos adelante porque siento que hay muchísima necesidad pero muchas veces la impotencia de que porque yo no tengo documentos, yo no puedo hacer nada. Pero como les he dicho a varias de las familias: a veces uno piensa eso, porque yo misma lo pensé, pero a veces hay oportunidades donde uno no necesita un documento para poder hacer algo que tú quieres hacer. Ya sea voluntario, ya sea que te den alguna compensación pero yo sé que hay algo, yo sé que hay algo, solamente que uno tiene que salir, tiene que hablar, tiene que involucrarse. Lo que a mí y si le puedo agradecer a AMEXCAN es de que yo empecé a trabajar para la clínica comunitaria el 2008, el 28 de enero del 2008. Yo lo siento como una bendición porque yo estuve sin trabajo por siete meses hasta que pude conseguir trabajo en el 2008. Esa historia se trata de que yo necesitaba medicina. Fui a ver al doctor y me recetó medicina. Fui a la clínica comunitaria y fui a la farmacia de la clínica para que me surtieran la medicina y entonces la ordené y ya cuando pasé a recogerla la persona encargada de la farmacia me dice: ¿tú no estás trabajando? Como tiene uno que reportar si trabaja o no para que le hagan los cargos de acuerdo a lo que uno recibe de sueldo. No, digo, tengo varios meses sin trabajar, no consigo trabajo. Dice: ¿y no quieres trabajar? Le digo: por supuesto que si, es lo que ando buscando. He puesto aplicaciones pero no. Y dice: mira, nosotros necesitamos, dice. Pero yo sentía que como no tengo ninguna carrera, no tengo nada, yo pensé que era imposible para mí aspirar a un trabajo en un lugar así. Le digo: ¿Pero qué es lo que piden de estudio? Nada, dice, con lo que tú sabes de inglés y español, con eso es suficiente. Me dice, habla con tal persona y aplica, te necesitamos, dice. Pero yo fui muy incrédula, yo no creía la verdad. No creía para nada de que me iban a dar ese trabajo. Hice la aplicación pero ahora si que sin mucha fe. Entonces llego y le comento a mi esposo y a mis hijos. Les digo, como ven… bueno, yo llené la aplicación, yo no sé si me llamen, no creo que me llamen pero en fin, el intento le hice. Y si, enseguida a las dos semanas me llama el de recursos humanos y me dice: ¿tú eres María? Le digo, si. ¿Y tú necesitas trabajar? Le digo: si. Pero me querían dar… era un part-time para el hospital. Ser intérprete en el Nash Hospital en Rocky Mount. Y le digo, a mí me dio miedo agarrar ese trabajo porque yo dije, yo no sé, osea, el inglés que yo sé lo aprendí así nada más. Yo no fui a la escuela, yo no sé términos médicos, yo no sé esto y lo otro. Y yo nada más para no ser grosera le dije al señor de recursos humanos, le digo: honestamente estoy buscando un trabajo full-time, no quiero part-time y no quiero tomar este trabajo así, le digo, y después conseguir uno y quedarles mal a ustedes, le digo esperar hasta que yo consiga un full-time. Y me dice: Ok, pero pensé que te interesaría. Si me interesa, le digo, pero si fuera full-time si lo agarraría porque así no porque yo necesito y tengo familia y así. Y dice: Ok, te voy a tener en cuenta si algo surge yo te aviso. Pasaron tres semanas y el señor me llama otra vez. María, dice, encontré algo que te va a gustar, dice. Le digo si, ¿de qué se trata? Y pues bien emocionado él me dice: no te conozco ni nada pero siento que este trabajo te va a gustar. Se trata de aurishworker y yo ni idea que era aurish ni nada. Mi inglés que sabía y todo pero no sabía que significaba aurishworker. No, es aurishspecialist. Y le digo: ¿de qué se trata? Es para trabajar osea, que él se basó en mi resume y dijo, dijo que esto te va a gustar porque yo le puse las cosas que yo había colaborado y lo que hacía y todo eso. Entonces en eso se basó al decirme “creo que te va a gustar por esta razón y por esta”. Y le digo: ya me explicó y la verdad que cuando lo escuché me fascino porque era para trabajar con los migrantes pero aun con todo y eso yo no pensé que me iban a dar el trabajo porque yo digo, ellos chequean documentos hacen todo esto y la verdad, no. Y yo le dije si, pero al mismo tiempo tenía ese temor de que me iban a llamar, iba a presentarme pero al siguiente día quizás me nieguen el trabajo y todo eso y pues después que el me llamó me dijo: en dos semanas te vamos a hacer… son tres entrevistas que tenemos que hacer y le digo: ok. Y si, ya me dio las fechas de las entrevistas, fui a las entrevistas. Tenía temor porque yo nunca había hecho este procedimiento para agarrar un trabajo. Era de ok, te necesitamos, te quedas y listo. Y entonces yo iba porque no tenía opción, necesitaba trabajar y pues si, afortunadamente me dieron el trabajo. Desde entonces gracias a Dios estoy ahí y por medio de ahí también es lo que me ha inspirado más para tratar de trabajar con la gente. Hay algo que yo siento que tengo que es muy negativo para mí como para ser como una líder. Yo no siento negativo porque para mí es muy feo enfrentar injusticias. Entonces cuando veo alguna injusticia más que nada con la comunidad latina, porque es lo que está surgiendo mucho ahorita, casi me lo tomo personal. Me da mucho coraje, mucha rabia no sé, yo lo veo como negativo para mí pero le digo, es una de las cosas que he estado presenciando durante el tiempo que llevo trabajando ahí. Hemos visto, digo hemos porque somos un grupo de tres más la supervisora, afortunadamente trabajamos muy bien juntas. Siempre vemos injusticias y tratamos de ayudar o buscar la manera de solucionarlo y todo eso y más que nada eso es lo que a mí me gustaría transmitirle a los jóvenes latinos de que en vez de separarse y porque naciste acá eres diferente que tu gente que está trabajando en los campos es lo que he tratado por ejemplo con los que estamos desde que se empezó el grupo he hablado mucho de los farmworkers porque siento que son las personas más desamparadas y hasta la fecha, ahorita porque surgió lo del proyecto del baile y todo eso solamente se han concentrado en eso pero después de todo esto ojalá yo quisiera que siguieran trabajando en proyectos donde de verdad si se haga algo por la comunidad. Buscar la manera, ahorita con el proyecto del baile se hicieron… trabajamos haciendo yardsales, carwashes para tratar de ayudarle al instructor para su boleto de regreso a México porque eso fue lo que se acordó. De que él no iba a cobrar nada pero que por lo menos se le proviera su ticket de regreso. Y en base a eso lo hicimos entonces vimos que si funciona entonces…

Interviewer:

¿Lograron?

Valdez:

Si, entonces ahorita lo que estábamos hablando con Manuel, si es un trabajo pero le digo, si funciona. Entonces a ver si podemos trabajar aunque sea así para ver de qué manera vamos a trabajar en nuestra comunidad. Como le digo, desde que pasó todo lo que pasó, solamente se han concentrado en ensayar el folclor pero el instructor ya se va a ir creo la semana que viene. Entonces ya va a haber un poco más de tiempo para ir planeando proyectos y viendo… buscar también apoyo porque ahorita sentimos que estamos solos. Pero le digo, es por eso que a mí lo que me motiva es eso de que no pude hacer nada por mis hijos y quiero ver la manera que se pueda hacer para otros jóvenes, para otras familias.

Interviewer:

Usted habla de injusticias. Por ejemplo ¿qué injusticias usted ha observado?

Valdez:

Por ejemplo la vivienda de los farmworkers se supone que hay inspección, se supone que hay unas leyes que se deben respetar. Y nosotros visitamos con campamentos y no hay nada de lo que está estipulado en las leyes. Y por ese lado sé que sola yo no puedo hacer nada, no sé por cuanto tiempo pase que yo no pueda hacer nada pero por ejemplo digo, nosotros no podemos ir a resolver las casas donde están viviendo pero por ejemplo tratar de conseguir, como yo les había comentado alguna vez, muchos de ellos vienen, llegan acá sin ropa porque vienen de a grupos en un solo carro, no pueden traer más de una maleta. Solamente lo que traen puesto y si acaso cualquier otro vestuario nada más. Muchas veces llegan acá y empiezan a trabajar en el tabaco, necesitan que estarse cambiando porque sino se intoxican con la nicotina y todo eso. Entonces yo digo, bueno, tratar de trabajar y ver la manera de cómo recaudar ropa y llevarles. Osea, no podemos arreglarles el problema que vemos pero podemos apoyarles de otra manera con lo poquito que se pueda. La otra injusticia que yo veo es que a veces llegan a los campos y no empiezan a trabajar pronto. Los dejan aislados allá en medio de la nada sin teléfono, sin transporte y si es que nosotros no llegamos o… el año pasado fue que nos pasó. Los señores tenían dos días sin comer, no tenían como. Afortunadamente por medio de… porque trabajo en la clínica pudimos contactar a una agencia, la agencia de Telamon. Ellos a veces tienen fondos para ayudarles por una vez para la comida y fue lo que hicimos.

Interviewer:

¿Qué agencia?

Valdez:

Telamon. Esa agencia es la que nos ha ayudado a ayudarles y son cosillas así que le digo que a veces no mucha gente las ve. No mucha gente las ve porque pues no saben. Osea, nosotros sabemos por ejemplo la comunidad aquí sabe que ellos trabajan y como van a la tienda de repente dicen pues están trabajando o están ganando dinero y a veces ellos pasan situaciones muy difíciles, bastante difíciles. Y como yo trabajé en el campo creo que también por eso es lo que me hace más pensar en ellos y más ahora porque le digo, desde que yo llegué acá yo ya no trabajé en el campo. No sabía como vivían hasta que empecé a trabajar para la clínica fue que empecé a darme cuenta de que hay muchísima necesidad. Nosotros pasamos necesidades así pero la gente que viene a trabajar a los campos es mucho peor porque muchísimos de ellos llegan como le digo sin transporte, sin comunicación, sin familia. Últimamente he visto muchos jovencitos. La semana pasada fuimos a un campo en el condado de Nash, hay un niño que asegura que tiene quince años pero usted lo ve y dice que tiene diez años. En ese campo miramos muchísimos jovencitos de los que registramos había de 15, 16, 17 y 18 años. Y a mí me llamó muchísimo la atención porque vienen llegando y no tiene… vienen solos. Se vinieron solos. Les digo: ¿Por qué están acá, por qué se vinieron? No doña, la situación allá está difícil.

Interviewer:

¿Los niños se vinieron solos?

Valdez:

Si. Es un grupo de muchachillos.

Interviewer:

¿Sin papás?

Valdez:

Sin papás. Y entre medio hay un niño que dice que tiene 15 años.

Interviewer:

¿Sin tíos o…?

Valdez:

No, solamente amigos y primos dicen que son. Y como nosotros fuimos… uno cuando ve ese tipo de cosas piensa en sus hijos y yo al menos digo, mis hijos pudieron haber corrido la misma suerte de estos niños. A mí se me hacían unos niños que pues arriesgaron todo para estar acá y como le digo, lo que más enfrentan es eso a veces de que si llegan y empiezan a trabajar pues tienen para comer pero a veces no trabajan enseguida y si nadie se da cuenta de eso, nadie los ayuda. Afortunadamente nosotros hemos visto… nos ha tocado encontrar así y en las ocasiones que hemos encontrado así hemos estado para buscarles ayuda. Algunas veces en algunas ocasiones hay que ir a la casa por ejemplo aceite, papa, arroz, la última vez fue lo que hice porque esas personas no tenían nada.

Interviewer:

¿Y qué pueden hacer ustedes?

Valdez:

¿Como grupo?

Interviewer:

Si.

Valdez:

No se los he propuesto a los muchachos porque como le digo, ahorita no hemos tenido tiempo pero por ejemplo hacer como un banco de comida especialmente en este tiempo cuando la gente llega. Porque las personas que están ya en la comunidad, yo sé que hay otras agencias donde si reciben apoyo pero la gente que viene llegando no recibe ese apoyo ¿por qué? Porque primera no tienen transporte. Yo averigüé si por ejemplo el banco de comida que está acá si les podía dar. Necesitan venir, tienen que venir ellos. Pero si no tiene transporte y por ejemplo cuando uno está trabajando pues tampoco puede ir por ellos y traerlos. Entonces si nosotros pudiéramos organizarnos y tener como una banco de comida por lo menos durante la temporada cuando ellos llegan y saber cuando uno descubre que llegaron, llegó un grupo y no tiene comida, por lo menos darles un poquito, yo pienso en lo que a veces a la agencia de Telamon se le acaban los fondos en ese momento o lo que sea. Pero esa es una idea que yo no se las he compartido a ellos porque no hemos tenido el tiempo para sentarnos y hablar y ver si ellos lo quieren hacer. Osea, esa es una idea mía pero no sé si ellos la compartan o no. Porque como le digo, somos pocas las personas que… bueno, yo lo veo como afortunados, bendición de poder descubrir eso porque puedes hacer aunque sea un poquito.

Interviewer:

¿Por qué no habla un poquito más sobre su compromiso con los jóvenes y el trabajo con los jóvenes? Porque usted ha hablado un poco sobre como la propia experiencia de sus hijos la motivó para trabajar en este grupo de jóvenes. ¿Puede hablar un poco más sobre eso, describir ese trabajo?

Valdez:

¿En cuanto a lo que he hecho con ellos?

Interviewer:

Si, y el por qué, su motivación, su compromiso, todo eso.

Valdez:

Bueno, la motivación en primer lugar fue por la situación de mis hijos. Que no encontré nada para ellos en aquellos tiempos.

Interviewer:

¿Y ellos ahora dónde están?

Valdez:

Uno de ellos se tuvo que ir a México para poder estudiar. El otro está acá pero no está estudiando y ahí es donde yo me motivo porque veo a mi hijo que está acá, va a trabajar. Osea, sigue la rutina que tenía cuando estaba chiquillo porque nunca se involucró, no había ningún proyecto, ningún programa para que él se involucrara y se desenvolviera. Y ahorita lo que está pasando aquí con los jóvenes es de que por lo menos ahorita con el proyecto de la danza, todos los días se reúnen. Todos los días se reúnen para ensayar y eso es lo que a mí… me siento satisfecha por eso porque sobre todo le digo ahorita escucho a una madre y me dice: yo quiero que eso siga porque al menos mi hija tiene algo en qué distraerse y yo quiero apoyar, quiero participar porque mi hija se distrae. Por lo menos así ya no la tengo metida en el Internet. Pues no la tengo con los amiguitos que se han involucrado en problemas. Y entonces como le digo, hubo un momento que yo dije: yo no necesito esto, pasar esto, hacer coraje, solucionar estas cosas, mis hijos ya crecieron. Bien o mal no hice lo que tenía que hacer con ellos pero cuando oigo por ejemplo la madre que me dice yo antes pensaba así, pero ahorita yo quiero que este proyecto o este grupo siga adelante porque yo quiero que mi hija se a involucrada. Esa es la segunda motivación esa que yo le digo, escuchar a la madre decir que quiere que siga el grupo porque en esta situación especial la niña ya no está pegada al Internet, está haciendo algo que ahora le gusta hacer, lo que es bailar y ahorita se hizo cargo de por ejemplo hacerle llamadas a los muchachos cuando hay reunión. Ella lo hizo voluntariamente, ella pidió hacerlo. Osea está participando la niña y eso es lo que me emociona porque es como la mamá dice, ella era una de las que estaba pegada al Internet nada más. Yo no la podía sacar de ahí. A veces ni comía. Y ahorita no, osea, ahorita pasa el tiempo ensayando. Para ahorita el tiempo que se hizo cargo de estar haciendo las llamadas para avisar a los compañeros que va a haber reunión y eso es una iniciativa que ella se la tomó, que como dice la mamá, si ella no estuviera involucrada no sé qué estaría haciendo, y por lo menos ahora yo la veo que está haciendo, está tomando iniciativas al igual que la mamá de César. Es lo mismo que dice. Antes mis hijos también estaban encerrados, no salían. Y ahorita César está participando y es el primero que quieres estar ahí. Y César es uno de los muchachos también que él no habla mucho pero él está escuchando. Él está escuchando, ya por último él hace sus preguntas y sus propuestas. Y la mamá igual dice que era n niño muy callado que igual no le llamaba la atención nada y le digo: Manuel, pues ya es un muchacho más profesional también y ahora él e como el líder de ellos y yo me siento como la parte que está apoyando ahora. Y le digo, esa es la motivación y las satisfacciones que hasta ahorita he escuchado y pues quisiera… hasta ahorita son las dos personas que si me lo han dicho a mí directamente. Pero hay otras personas que como le digo pues por algún motivo están llevando todavía a sus hijos. Entonces a veces uno no expresa algo que es lo que siente o lo que piensa.

Interviewer:

¿Y cuántos muchachos están participando en el grupo de danza?

Valdez:

Ahorita están tres… porque en el grupo de danza entraron adultas al último… están Abril, Mariana, Samanta, Valdeza, Ángel, Luis, Manuel, César, son como doce yo creo. El grupo está conformado en total los que participan son 20. Ya los demás serían como ocho o nueve señoras pero pues de puros jóvenes.

Interviewer:

¿Y los padres vienen a sus reuniones?

Valdez:

Si, últimamente si. Antes no, nomás venían y los dejaban pero últimamente si, últimamente están participando más.

Interviewer:

¿Es posible arreglar un taller con este grupo sobre liderazgo, sobre negociantes?

Valdez:

Yo pienso que si porque de hecho ya se comentó eso de que una de las mamás pidió que si había algún taller o algo que nos guiara para cómo aprender a ser líderes, porque quizás si tenemos iniciativa, si hacemos cosas pero no las hacemos bien. Como para ver que pasos seguir y todo eso.

Interviewer:

¿Tiene una dirección electrónica?

Valdez:

¿Yo? Si. Es… ¿se lo anoto?

Interviewer:

Entonces voy a enviar un mensaje sobre esto.

Interviewer:

Bueno, usted nos ha contado toda su historia que es extremadamente interesante. No sé si tienes alguna pregunta, ¿David?

Interviewer:

¿Entonces el hijo mayor está ahora en México?

Valdez:

El menor.

Interviewer:

¿Y qué hace, qué estudia?

Valdez:

Está estudiando matemáticas.

Interviewer:

¿En la universidad?

Valdez:

Si.

Interviewer:

¡Que bien!

Valdez:

Si.

Interviewer:

¿En Oaxaca?

Valdez:

Está en Oaxaca.

Interviewer:

¿Y está con la familia?

Valdez:

Está solo.

Interviewer:

¿Sólo? ¿Y qué edad tiene él?

Interviewer:

¿La ciudad de Oaxaca?

Valdez:

Está a dos horas de la ciudad de Oaxaca. Es una escuela tecnológica que se llama Universidad tecnológica de la Mixteca. Es una escuela muy rígida la cual él escogió. Es muy estricta pero él insistió en quedarse ahí.

Interviewer:

¿Él tiene una beca?

Valdez:

Tiene 75% de beca.

Interviewer:

Bueno.

Valdez:

Si, en base a sus calificaciones.

Interviewer:

¿Del Estado Mexicano?

Valdez:

Si, por parte de la universidad. No sé cómo funciona pero tiene el 75% de su colegiatura. Solamente paga el 25%. Ya nosotros lo que le pagamos es la renta, la comida y todo eso pero en cuanto a la colegiatura…

Interviewer:

¿Y él qué edad tiene?

Valdez:

Él va a cumplir 20 años.

Interviewer:

¿Pero la familia está cercana?

Valdez:

Está a dos horas.

Interviewer:

¿Están en contacto?

Valdez:

Si, están en contacto. Si, el a veces va. No va muy seguido porque no le gusta viajar, los cerros están muy feos allá. No le gusta mucho ir pero si por ejemplo ya este es el último mes que está entonces ya se regresa a donde está mi mamá.

Interviewer:

¿Y él vive dónde?

Valdez:

Vive en la Ciudad de Oaxaca.

Interviewer:

¿Pero solo?

Valdez:

Solo en un departamento, bueno, está compartiendo con otro estudiante.

Interviewer:

¿Y su otro hijo?

Valdez:

El otro hijo está conmigo todavía.

Interviewer:

¿Él es el mayor?

Valdez:

El mayor.

Interviewer:

¿Y qué edad tiene él?

Valdez:

Él tiene 21, va a tener 22.

Interviewer:

Poca diferencia.

Valdez:

Si, casi dos años.

Interviewer:

¿Y él que actividad hace?

Valdez:

Ahorita él está trabajando, todavía… él quiso entrar a tomar un taller de carrocería y pintura porque le gustan los carros y todo eso pero no hay mucho aquí en el colegio. No se le hizo muy interesante, se salió. Ahorita está trabajando pero todavía está con ese interés de que como que ahora si que está ahorrando un poco y en la primera oportunidad él quiere volver al colegio, quiere hacer algo.

Interviewer:

Bueno, yo quiero… ¿alguna pregunta más?

Interviewer:

No.

Interviewer:

Queremos agradecerle mucho por su tiempo y por todo esto. Entonces como le dijimos, la idea es poder entregarles esta entrevista a la biblioteca para que queden disponibles para los siglos posteriores cuando nosotros ya no estemos más aquí en este mundo.

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