| Transcript of Dolores Garza Interview |
|
Interviewee:
|
Dolores Garza |
Entrevista Dolores Garza
La primera parte no se alcanza a entender.
Dolores Garza:
…es difícil. Cuando yo me vine para acá
con muchos sueños, sueños de salir adelante.
Vendí mi única casa que tenía en 20 mil
pesos que son 2 mil dólares aquí. Estando
aquí a nosotros se nos hace muy poco dinero, estando
allá es mucho dinero, 20 mil. Es muy triste porque yo
ahorita ya quiero regresarme por mi mamá pero
también por un lado están mis hijos que ellos
están estudiando. Algo muy importante que tengo que
agradecerle a este país es que ellos pueden estudiar,
que ellos pueden salir adelante con el apoyo de aquí,
del gobierno, de todo. Porque es más fácil que
ellos estudien aquí que en México. Es muy
difícil, es un costo muy grande para un estudiante de
secundaria, prepa. Más adelante es mucho dinero. Eso
es lo que a mí me detiene acá. Pero con ganas yo
me iría hoy mismo para México porque es hermoso,
hay mucha paz. Más que nada puedes salir a donde
tú quieres. Aquí esta uno como dice una
canción, es una jaula de oro. Porque aquí tiene
carro, tienes todo lo que quieras pero no tienes libertad
que eso es lo más importante. No hay libertad porque
si sales estás expuesto a que te agarre policía,
que te deporte. Es muy difícil, para mí es muy
complicada esta vida para mí y yo creo que no nada
más para mí, sino que para mucha gente que
está sin papeles, ilegal. Eso es lo que no me gusta de
este país, que no podemos salir libremente pero pues
que le va a hacer uno. Uno vino aquí con seños y
no, desgraciadamente no se ha cumplido ninguno de nuestros
sueños, estamos peor que antes. Porque teníamos
casa y ahora no tenemos. Nos vinimos aquí según a
formar un patrimonio, dinero. Pero no, no es así y
para complicar más la situación, aquí me
enfermé y pues como le estaba yo diciendo, me
detectaron azúcar no sé cuanto tiempo hacía
que yo la tenía pero… y es bien difícil
aquí con os medicamentos porque no tiene uno papeles,
no puede aplicar uno para el Medicare o para otras cosas,
es muy difícil. No me pueden ayudar con la medicina de
la diabetes y para mí es difícil también
para conseguir las cosas que uno se pica el dedo, no
recuerdo como se llama, es muy costoso, cuesta mucho
acá y más ahorita que no hay trabajo. Entonces se
nos hace más difícil.
Interviewer:
¿Y ha estado en contacto con alguna
organización sobre eso, que le pueda apoyar?
Dolores Garza:
No, hasta ahorita no. He tratado de investigar muchas
formas pero me estaban diciendo que en la clínica
acá en Kinston había un programa pero hasta
ahorita no ha salido. Están en espera y también
yo porque yo soy la más interesada. Pero no…
Interviewer:
¿Pero está en contacto con ellos?
Dolores Garza:
Si, estoy esperando yo también que ellos me digan
algo para ver si puedo o no aplicar para la insulina que es
muy cara. La insulina es demasiado cara, 80 dólares
cuesta cada frasquito que es para un mes, aparte de las
jeringas. Es complicado.
Interviewer:
¿Usted tiene que inyectarse?
Dolores Garza:
Si, yo tengo que inyectarme diario 20 unidades de
insulina.
Interviewer:
¿Diario?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Y usted misma no hace?
Dolores Garza:
Si, algo muy difícil para mí en este
país. Cuando me dijeron a mí que yo tenia
diabetes, para mí fue que el mundo se me cayó
encima. Fue muy difícil…pensaba yo así
como, dije, que va a pasar conmigo, porque a mí me
daban miedo las jeringas. El doctor dijo: “Te tienes
que inyectar insulina toda la vida”. Y yo dije:
“No sé que va a pasar conmigo” yo
lloré mucho cuando me dijeron eso, fue algo muy
difícil. Yo creo en Dios y yo dije porqué Dios,
por qué a mí, si yo no he hecho nada malo. Digo,
¿por qué yo? Si yo no sé, si me da miedo si
me sale sangre y tenerme que inyectar diario tres veces al
día los dedos es algo muy difícil para mí
pero ya pues ni modo. Hubo un show muy grande cuando me
dijeron que yo tenía diabetes.
Interviewer:
¿Y cuándo fue eso?
Dolores Garza:
Hace aproximadamente un año y medio que me dijeron
más o menos. No recuerdo la fecha pero fue muy triste.
Desde ahí ha cambiado muchos mi vida, más, y con
más ganas me quiero ir para México y estar con mi
mamá por lo menos. Yo no sé cuando me voy a
morir. De algo nos tenemos que morir pero es difícil
cuando te dicen, tú tienes esta enfermedad y tienes
que cuidarte, tienes que hacer esto, tienes que… y
tres veces me inyectaba insulina al día. Ya ahorita me
dan pastillas y la insulina que es solamente una vez. Pero
son 20 unidades.
Interviewer:
¿Y cuánto dinero gasta en medicamento?
Dolores Garza:
Cada mes aproximadamente unos 300 dólares de
medicina. Y es muy difícil porque yo no estoy
trabajando. El único que trabaja es mi esposo pero
como dice él, primero está tu salud y
después está lo demás.
Interviewer:
Hablemos un poquito sobre su vida allá en
México. Usted dice que quisiera regresar a
México. ¿Cómo era el lugar donde usted
vivía, cómo fue el lugar donde usted creció,
cómo fue su infancia? En fin, háblenos un poco
más sobre eso.
Dolores Garza:
Mi papá tenía un rancho muy grande. Muchas
tierras. Por eso a mí me gustan tanto las plantas. Me
gusta verlas nacer, nunca sembré en México. Yo
viví, me crié en mi infancia en un rancho donde
él yo veía que llegaba la gente a trabajar con
él, como 20 personas tenía trabajando. Sembraba
maíz, frijol, chile, tomate, de todo. Porque él
ocupaba mucha gente para sembrar y era justo. A mí me
gustaba con él porque él era justo con la gente,
nunca los trató mal. Él nos enseñó que
nunca tratáramos mal a la gente. Que porque
teníamos o también porque no tenían, todos
éramos iguales. Yo siempre, osea desde que yo tuve uso
de razón él nos enseñó eso, respeto.
Respeto a quien se lo merece y a quien se lo gana. Y tanto
las personas que trabajaban ahí merecían respeto
porque nos decía él, que nosotros comemos por
ellos porque ellos trabajan para nosotros. Y sembraba
mucho, toneladas de carros de maíz, de frijol,
vendían ellos pero nunca sembré yo cuando estaba
chiquita porque fuimos primero cuatro mujeres las hijas de
mi papá. Después vinieron los varones pero
más chicos. Entonces yo fui la primera hija de mi
mamá. La más grande. Yo miraba como trabajaban
ellos, nunca sembré cuando estaba chica allá.
Después cuando me casé fue que empecé yo.
Pero él era una persona muy respetuosa, trabajador.
Nos enseñó a no trabajar de la gente como le
estaba yo diciendo. Él nunca quiso que nosotros
estuviéramos trabajando, dice, no trabajen para otra
gente, no den su dinero para otra gente, ustedes pueden
invertir y hacer su propio dinero. Desde entonces yo he
tenido eso en mente de que si no pude antes, ahora. Yo
quiero regresar y poner un negocio allá. Porque
él nos inculcó eso, tener nuestro propio negocio,
ya sea una granja, ya sea una carnicería, ya sea una
tienda. Porque a él también le gustó mucho
la granja. El rancho era su vida. Él prefería
estar en el campo y no en la ciudad donde estamos nosotros
está cerca la ciudad pero él prefería el
rancho, estaba en la ciudad una semana y parte de todo el
tiempo estaba en el rancho. Crió muchos pollos y
puercos también. Tenía granjas de puercos. Yo
sé como cuidar pollos o como cuidar puercos porque
pues él los criaba y pues nosotros estábamos
ahí también ayudándolo a él. Y no, con
alimento, sino con maíz molido y comida que
traían de los restaurantes, como ahí hay muchos
restaurantes, eso le dábamos de comer a los puercos,
no alimento como acá. Yo trabajé aquí en una
marranera y algo muy diferente, demasiado diferente fue. A
veces digo, son cosas muy diferentes de allá y
acá. Y así fue que nos crió él, con
mucho respeto la verdad. Y con principios, con
educación, es algo muy hermoso. Y el lugar, ni se
diga. Hay diferentes frutas, por eso yo me quiero ir, por
comilona dicen mis hijos. Hay mango, guayaba, de todo. De
toditas las frutas hay allá.
Interviewer:
¿Cómo se llama el lugar?
Dolores Garza:
Puerto Escondido, Guajacas. Es hermosísimo. Y no
nada más la fruta, pescado, marisco, camarón, de
todo… los mejores pescados están allá.
Está cerca del mar entonce son necesitas congelarlos,
sino ir a pescarlo y comértelo. Los camarones, todo.
Es algo lindo.
P2: ¿Langosta?
Dolores Garza:
Si, mucho. También ostiones, de todo tipo de
mariscos. Todo eso extraño yo, a aparte de mi
mamá. Pero es algo… he ido, he salido a muchos
lugares ahí de México pero ninguno como donde yo
nací. Ahí nací, ahí crecí y algo
muy diferente en otros lugares que en m lugar nativo. Algo
muy diferente. Hay mucha verdura, que no nada más la
fruta, no nada más el marisco sino también la
verdura. Calabacitas, hijote, cilantro, lechuga, todo.
Entonces yo a veces digo: ¿por qué me tuve que
venir a este país? A veces yo misma me pregunto y no
me puedo contestar esa pregunta porque dijera yo, como dice
mi esposo, si nos hubiéramos quedado ya
tendríamos una casa mejor que acá.
Estuviéramos mejor. Tal vez no tuviéramos un
carro pero si una mejor solución de vida, dice:
¿Por qué tú quisiste venirte? Que yo fui la
de la idea para venirme para este país. Y digo, no
sé. Aquí aprendí mucho, he aprendido mucho.
Allá no había trabajado en el campo, en
México nunca había trabajado. Osea, ayudaba a mis
papás a trabajar pero no me pagaban un sueldo como
aquí de sol a sol. Allá no, si quería ir a
dejarles la comida y me quedaba a ayudar un rato. Veía
como sembraban ellos, veía como cosechaban, sabía
todo porque yo miraba y yo con ver aprendo rápido. Yo
con ver aprendo a hacer cualquier cosa. Una vez me
enseñaron a hacer pastel y yo nada más con mirar,
yo ya aprendí. Entonces yo veía como ellos
trabajaban, yo miraba como ellos sembraban, ayudé a
sembrar chile una vez allá y me dio calentura dos
días. Si, fue algo muy difícil. Pero aquí,
aunque me da calentura tenía que ir a trabajar. Hace
tres o cuatro años atrás yo estuve trabajando en
el campo todo el tiempo. Sembrando chile, sembrando tabaco,
tomate, de todo, camote, cebolla en Georgia; cortando
naranjas, cortando pomelo y luego mandarina. Aquí
aprendí a trabajar de sol a sol. Lo que no hice en mi
país lo vine a hacer acá, trabajaba y hacía
tortillas. Allá en mi país compraba tortillas
para comer y no trabajaba. Entonces yo digo, de algo me
sirvió venir aquí, he aprendido muchas cosas en
este país, muchas, muchas. Las que no hacía
allá, aquí las vine a hacer. Trabajar y ocuparme
de la casa. Allá solamente estaba en la casa y no
trabajaba.
Interviewer:
Entonces usted dice que no trabajaba, pero ¿hasta
que edad usted vivió esa vida, de esa manera?
¿Cuándo fue que las cosas empezaron a cambiar un
poco?
Dolores Garza:
¿En México?
Interviewer:
Si.
Dolores Garza:
Cuando me casé. Cuando me casé fue muy
difícil. Tuve después de 16 años me
casé yo, muy joven, 16 años tenía. Ahí
fue que cambió mi vida muy fea porque me casé con
un joven pobre, que no tenía nada. Sólo la ropa
de encima. Y yo me fui con él, no me casé, sino
me fui con él. Y ahí fue muy duro porque ahí
tenía que trabajar también pero no así tanto
en el calor, sino en un restaurante. Después
trabajé un poco. Mucha pobreza, demasiada pobreza que
yo no estaba acostumbrada. Hay mucha pobreza en México
pero hay también altos y bajos. Y pues mi papá
era una de esas personas que no tenía mucho pero
tampoco nos hacía falta. Entonces algo que yo cuando
me fui con el papá de mis hijos, sentí eso. Dejar
la casa, dejar la comodidad que yo tenía en mi casa
con él. Pero ni modo, así es el amor.
Interviewer:
¿Y se fue a otro lugar?
Dolores Garza:
A otro lugar, sí, me fui a otro lugar de ahí
por eso anduvimos mucho, porque como nos fuimos de
escondida, mi papá estaba muy enojado y era un
hacendado de dinero. Él nos buscó mucho, como dos
años nos anduvo buscando.
Interviewer:
¿Su papá?
Dolores Garza:
Si, porque él no quería a ese muchacho, porque
era un trabajador de él. Osea, no lo quería
porque no tenía dinero, sino porque decía que por
qué no me casé. Él estaba enojado por la
burla que había hecho yo. Porque era una burla eso
para él. Algo que no estaba bien, algo grande que yo
me había ido así nada más sin permiso cuando
ya tenía 16 años. Allá no importa la edad
que tengas, pero no puedes hacer eso, en México son
cosas diferentes, tú no puedes hacer eso. Son muy
diferentes las cosas. Que aquí con 16 años ya te
vas a vivir con e que tú quieras pero allá no.
Allá aunque tengas 20 o 30 años y vives en la
casa, tú tienes que hacer lo que el papá diga.
Entonces mientras no te casas no puedes hacer lo que
tú quieras. Él estaba muy enojado y nos tuvimos
que esconder de él. Pero ahí fue cuando yo
sufrí, mucho. Con el papá de mis hijos porque
después me embaracé y no teníamos donde
vivir ni que comer. Comíamos cualquier cosa, elotes
que iba a robar a veces. Bien difícil era la vida para
nosotros, fu muy difícil. Después estuve casada,
10 años. Después regresamos, doce años.
Después regresamos con mi papá y ya nos
recibió y ya traíamos una niña.
Interviewer:
¿Entonces tuvo una niña en los doce
años?
Dolores Garza:
No, tuve una niña, la primera y la única
niña pero en total tuve cinco hijos.
Interviewer:
¿Con él?
Dolores Garza:
Si, con él.
Interviewer:
¿Y regresó donde su papá junto con su
esposo?
Dolores Garza:
Si, junto con él. Tardamos doce años juntos y
tuvimos cinco hijos. Después él se fue y me
dejó con los hijos, fue muy duro porque… muy
difícil para mí. Cinco hijos, se fue y
después me quitó mis hijos. Se los
llevó… es algo que tardé mucho tiempo para
entender eso porque fue muy triste para mí que él
me quitó mis hijos, se los llevó. No sabía
nada de ellos. Estuve como unos seis meses sin saber nada
de ellos. Se fue mi bebé cuando tenía un
año, se lo llevó. Y mi única hija,
tenía seis años. Investigué mucho tiempo
allá. Mi papá no hizo nada para ayudarme, fue muy
dura mi vida en ese entonces. Era muy joven, yo
tendría como unos 23 años. Todavía y ya
tenía 5 hijos y un muerto. No tenía el apoyo de
mis papás. Porque estaba todavía sentido,
después de doce años él estaba triste y
enojado. Dijo es tu vida, la que tú escogiste. Y
cuando yo pedí ayuda él dijo que no. Traté
de buscarlos y encontré, él los tenía
separados y en un lugar tenía unos y en otro lugar
tenía otros, para que yo no me los trajera. Me traje a
los dos que tengo, Samuel y Eric. Y los otros no los
encontré. Así, batallé mucho con ellos.
Interviewer:
¿Y no los encontró más?
Dolores Garza:
No, después yo conocí a este muchacho que vive
conmigo, tengo diez años con él ya, para once.
Tuve que trabajar ahí, tuve que trabajar de lo que
fuera para que mis hijos comieran, mis hijos chiquitos. Dos
años y tres años y medio el más grande. Era
muy difícil para mí y no había trabajado
nunca tan duro como en ese entonces porque allá en
México es diferente, que cuando te casas tu ya no
trabajas, tú dependes de tu esposo ya no trabajas, tu
no puedes independizarte sino tienes que depender de
él. Entonces para mí era muy difícil eso
porque no sabía que hacer. Había trabajado pero
no tan… ahora si como para ser yo la encargada de
todos los gastos de pagar luz, agua, comida, ropa de los
niños y todo. Entonces era un trabajo muy
difícil, una situación muy difícil para
mí. La tuve que enfrentar, después de dos
años o tres años que estuve sola encontré a
este muchacho y nos conocimos y ahí empezamos a…
fue muy difícil, viera como fue mi vida con él.
Yo no lo quería a él porque era un chamaco para
mí. Yo tendría como 25 o 26 años cuando yo
lo conocí a él y él tenía 18. Entonces
para mí era un niño y yo madre de cinco hijos
pero yo tenía dos nada más conmigo cuando yo lo
conocía a él. Entonces yo le dije a él:
tú estás mal porque no sabes lo que estas
haciendo. Es una responsabilidad, tú nunca has tenido
mujer. Y él dijo, no. Una vez él de tanto estar
conmigo yo le decía, no y no, y no. Y él se
llevó a mi hijo, se lo llevó así cuando yo
llegué a mi casa él no estaba ni el niño. Me
habla por teléfono y me dice: yo tengo a tu hijo y si
no vienes yo voy a matar a tu hijo y me voy a matar y a
mí. Y yo le dije ¿por qué? ¿Por
qué tú haces eso? Yo no quiero estar contigo
porque tú eres joven, yo no puedo estar así
contigo. Yo ya tuve un fracaso y estaba yo muy dolida y muy
triste más que nada por mis otros hijos que yo no los
tenía y mi única hija mujer. Y yo pensaba mucho
en ella y decía ¿qué estará pasando con
ella? ¿Qué está haciendo? Es algo que ni
ella ni yo lo podemos superar todavía. Tuvimos diez
años separados, yo y ella. Pero después de eso
él dijo, vente o voy a hacer algo con tu hijo.
Entonces yo en lugar de amor yo le tenía un odio con
él. Yo estuve viviendo con él a la fuerza, con
este muchacho.
Interviewer:
¿El de ahora?
Dolores Garza:
Si, porque él me amenazó. Se llevó a mi
hijo y me amenazó. Entonces yo tuve que ir a la fuerza
prácticamente con él. Estuvimos tres años
así, muy difícil mi vida. No m dejaba salir, no
me dejaba trabajar, algo muy difícil pero lo superamos
y ya ahorita después el se ganó mi corazón.
Y yo le dije ok, si tú quieres vivir conmigo, tú
vas a ver lo que es amar a Dios en tierra ajena. Es algo
que no vas a querer. Y así yo me enojaba con él,
peleábamos mucho por lo mismo. Yo quería que
él se fuera. Yo le decía: nunca te voy a dejar
hasta que me muera. Y pues si, ya tenemos once años.
Ahorita somos felices, nos llevamos bien. Pero después
de eso yo cuando estuve allá, nos conocimos allá.
Tendríamos como unos cinco años viviendo
allá y nos vinimos para acá. Se vino él
primero y le dije vete, vete para allá, ve a hacer
dinero. Toda la gente venía, iba de aquí para
allá con dinero, supuestamente. Y le dije, ve, ya no
quiero estar más así sin dinero. Hay mucha gente
que está bien. Y dijo él: no todo es dinero en
esta vida. Le digo, bueno, yo no convencí y se vino. A
los dos meses me vine yo. Como un año tenía yo
acá cuando me habla mi hija una noche como a las 2 de
la mañana. Mi hermana me dice: tu hija te está
buscando. Tenía diez años exactamente sin ver a
mi hija. Para mí fue algo… yo tenía 3 mil
dólares en mi bolsa y yo a esa hora le dije a mi
hermano, habló mi hermana dijo que mi hija me
está buscando y dijo él: mira, tranquila, no
tomes las cosas así, espérate. Después de
diez años, le digo, yo tenía miedo que mi hija no
quería saber nada de mí y le digo, ella me
necesita y me está buscando. Voy a ir a buscarla. No,
espérate, espérate que amanezca. Y yo le dije a
mi hermana, a la otra, por favor dame el número donde
está ella. Ella estaba en Tijuana, en una ciudad
súper peligrosa. Entonces yo con más miedo estaba
así. Un miedo tremendo. Me dice mi hermana, la
corrió el papá. Su papá, estaba con su
papá, la corrió de la casa. Pero ¿por
qué? A esta hora de la noche. Le digo, necesito hablar
con ella. Y estuvo ella investigando un teléfono para
allá y era de una caseta. No podíamos hablar.
Estaba la parte de la mañana ya no dormimos, estuvimos
ahí con el teléfono en la mano para ver si ella
llamaba. Fue algo tremendo para mí. Ya cuando
habló ella como a las 10 de la mañana y le digo,
¿qué necesitas? Necesito dinero, dice, porque
estoy en la calle. Inmediatamente fui a ponerle dinero a
ella y le dije: yo me voy. Dijo mi hermano, no, no te vas.
Espérate y ya. Después le dije ve, tengo un
familiar allá en Tijuana y le digo, ve con él. Se
fue ella y después le digo, ve para donde está mi
mamá. Y fue ella, llegó allá. Se fue en
avión y llegó y yo quería verla ya. Una
desesperación tan grande que yo diario le hablé.
Estuvo como un mes con mi mamá y mis otros dos hijos
allá. Le digo: estaba yo así como ahora,
¿qué hago? ¿Me voy o los traigo? Entonces
dijo mi esposo. Él ya veía mi desesperación
tan grande y yo puro llorando pensando nada más en
ella. Quería mirarla, quería hablar con ella de
frente, decir que su papá… ella tenía seis
años. Yo decía, ¿qué le había
dicho su papá? ¿Qué le dijo de mí? Yo
quiero hablar contigo, decía, yo quiero hablar contigo
personal y que tú me expliques las cosas. Porque mucha
gente dice una cosa y otra dice otra. Si mami, yo quiero
hablar contigo también. Ya ella tenía 16
años, ya no era una niña. Yo estaba así como
Dios mío, ¿qué hago? Dice mi hermano, no te
vas. Entonces dijo mi esposo, él es una persona que no
toma una decisión rápida, él la piensa. Pero
yo creo hasta ahora, el dice hasta ahora que él
sólo pensó en mí. El vio mi
desesperación y él le dijo, todavía no es
tiempo que nos vayamos. Los niños que vengan. Cuando
yo hablé con ellos le digo: mira, ¿ustedes
quieren venir para acá o quieren que yo me vaya?
Porque yo no me puedo ir este año, le digo.
Quizás me pueda ir este otro. Estábamos esperando
el tabaco. Quizás me vaya el otro, le digo. Entonces
dicen ellos, nos vamos. Les digo: ¿de verdad? Dice mi
hija, nos vamos. Les dije, ok. Les dije yo en tres meses
llevo a traerlos. En tres meses él se fue. Juntamos
dinero y él se fue a traerlos. Pero fue algo tan
grande que ellos pasaran para acá.
Interviewer:
¿Él trajo a los dos?
Dolores Garza:
A los tres.
Interviewer:
¿También a la muchacha, a la niña?
Dolores Garza:
Si, él fue por ellos. Dijo él: yo voy por
ellos. Le digo, ve. Porque si ellos se vienen solos yo no
sé que va a pasar. Ve por ellos, le digo. Si, yo voy
por ellos. Se fue. La primera vez los agarró
inmigración y los deportó, los tuvo un día
sin comer. Migración los tuvo un día sin comer a
ellos. Les tiraron la comida, les tiraron todo.
Interviewer:
¿En qué lugar fue eso?
Dolores Garza:
En Arizona. Todo les tiraron y les quitaron los zapatos.
Los mandaron así descalzos. Algo bien triste y cuando
los agarraron yo lloré como no se imaginan. Yo dije:
ay Dios, me tengo que ir yo entonces. Pero no, intentaron
la segunda vez y la segunda vez pasaron y con más
dificultad. Se les atoró el carro, dice mi esposo en
un charco de agua se les atoró y vino alguien y los
ayudó y migración venía atrás para
pararlos y no los paró, gracias a Dios y así fue
como llegaron ellos a este país. Y así fue cuando
yo me encontré con mi hija después de diez
años ella vino hasta este país a encontrarnos,
algo tan hermoso. Pero ninguna de las dos yo pienso que lo
hemos podido superar. Fue una vida difícil. Hay cosas
muy bonitas en México pero también hay leyes que
los padres o ya traen eso ellos que no pueden personar. Hay
cosas que no pueden perdonar. Es difícil, no son
iguales las costumbres y no sólo las costumbres, son
cosas muy diferentes que hay en México. Como acá
hay más libertad. Si haces algo allá hay gente
que no puede personarte las cosas son costumbres yo pienso
que traen, son tradiciones diferentes. Cuando yo
llegué a este país, es totalmente diferente, en
las escuelas, en todo es totalmente diferente. Mi hijo a
veces el más grande todavía no se acostumbra a
estas costumbres diferentes que hay aquí porque
allá en la escuela… es mejor acá. Yo como
les digo a ellos, es mejor acá en esa parte porque
aprendes más respeto, aprendes a valorar las cosas.
Allá en México haces lo que a ti se te pega tu
gana. Gritas y brincas en el recreo andan como chivos para
arriba para abajo. Y acá no. Acá ala hora de
lunch que le dicen aquí, allá le decimos recreo.
Entonces allá suena la campana y todos salen como
chivos. ¿Si ha mirado un corral de chivos?
Interviewer:
Si.
Dolores Garza:
Así son los niños allá en México.
Nomás suena la campana y todos salen corriendo para
afuera a comprar comida, a jugar basket, a jugar canicas,
todo diferente. Y acá no. Que van a salir a lunch pero
van en fila al comedor. Entonces cuando ellos llegaron
dijeron: mamá, aquí no nos dejan jugar, aquí
no hacemos esto ni lo otro. Es totalmente diferente, les
digo, si.
Interviewer:
¿Y ellos llegaron a qué edad?
Dolores Garza:
El chiquito tenía ocho años, tenía siete
porque iba en segundo cuando él llegó.
Interviewer:
¿Y eso fue hace cuánto tiempo atrás?
Dolores Garza:
Hace cinco años.
Interviewer:
Cinco años atrás. Uno tenía ocho, el otro
tenía…
Dolores Garza:
Siete.
Interviewer:
Siete.
Dolores Garza:
No, porque el más grande va en nivel 8.
Interviewer:
¿Doce años?
Dolores Garza:
No, uno va en el 9 porque. ¿El 9 es de la
Highschool?
Interviewer:
Si.
Dolores Garza:
Entonces no, el grande va en el 8, el otro en el 7. Un
año de diferencia. Porque éste ya va a ir al
Highschool el más grande y él tiene 14 va a
cumplir en octubre. Y el bebé tiene 13 cumplidos.
Entonces hace cinco años. Él llegó de
tercero entonces.
Interviewer:
¿Y su hija también está aquí?
Dolores Garza:
Si. Ella tiene 21. Ella llegó cuando tenía 16
años.
Interviewer:
¿y los otros dos hijos?
Dolores Garza:
Están en México.
Interviewer:
¿Y usted tiene contacto?
Dolores Garza:
Si, pues pero ya ahorita se fue el papá de ahí
y uno pues ya se casó y el otro pues quería venir
para acá y no pudimos traerlo porque no encontramos
quien nos trajera. No encontramos una persona de confianza
que lo trajera y el se sintió y pensó que no
queríamos que el viniera y le digo, no es que no
quisimos, sino que no pudimos. Porque no está de la
vuelta de la esquina, es lejísimos. Y el problema no
es lo lejos sino que vas a caminar con alguien que
confiamos, con alguien de confianza, no cualquiera puede
traer a una persona. Mucha gente se muere en el desierto.
Mucha gente por pensar de que aquí hay dinero expone
su vida, deja a su familia, deja a sus hijos y es lo que yo
no quería. Y ya mi esposo no podía ir. Tiene
record en Arizona.
Interviewer:
¿Cuando fue tomado?
Dolores Garza:
Cuando fue agarrado por los niños, él fue por
ellos y a él ya le querían quitar los niños
porque como él no tiene el apellido de ellos. Yo digo,
los niños no tienen el apellido de él.
Interviewer:
Si, claro…
Dolores Garza:
A él le dijeron que se los iban a quitar y mi
hermana no contestaba el teléfono para preguntar ellos
si ellos le habían dado permiso y el problema fue que
yo no le firmé ningún papela él, entonces no
tenía nada. Entonces pensaron que él se los
estaba robando. Pero se escaparon. Se escaparon ellos de
donde los llevaban de México, dijeron que los iban a
regresas hasta Puerto Escondido. Pero en la Ciudad de
México ellos se salieron para llegar a otro lugar.
Interviewer:
¿Por qué no nos cuenta un poquito de cómo
fue su llegada acá cuando usted se vino para acá
por primera vez, bueno, su única vez? ¿Cómo
fue ese proceso, a dónde llegó, en fin, cómo
fue todo eso?
Dolores Garza:
Como les estaba diciendo, mi esposo llegó primero.
Después de los dos meses yo le dije: yo me quiero ir
para allá. Dijo él, no. Está muy
difícil aquí, no hay trabajo, está muy
difícil. Tú no estás acostumbrada. Yo dije:
no, yo me quiero ir, yo voy a trabajar. Dice él,
piénsalo. Le digo: ya lo pensé. No,
piénsalo. Después me volvió a hablar y yo le
dije: ya lo pensé. ¿De verdad? Piénsalo
bien, piénsalo dos veces. Ya lo pensé tres veces,
yo me voy. Ok, dice él, está bien. Le digo, voy a
vender la casa. Está bien, dice, si tú eso es lo
que quieres, véndela. Y la vendí. Con ese dinero
yo me vine porque nos cobraron dos mil dólares para
venirme yo, más aparte el pasaje de allá. Fueron
como unos 3 mil dólares que yo gasté, que
juntamos para venirme. Y muy difícil. Agarré yo y
me vine con uno de mis primos y uno de mis hermanos y mi
cuñado, los cuatro. Llegamos a Arizona y antes de
llegar a un lugar que se llama Piedra Negra, no me acuerdo
como se llama, pero en la frontera de México y Estados
Unidos, llegamos ahí y nos metimos a caminar, mis
primos ya sabían y ellos hicieron el conected con las
personas que nos iban a traer y entramos a caminar como a
las 4 de la tarde, ay Dios, pero yo me caí en ese
lugar, me caí cuando ya veníamos caminando y nos
agarró… tendríamos como dos horas no,
más. Como ocho horas de haber caminado cuando nos
agarró migración y nos echan para atrás.
Venían niños, venía mucha gente como 25
personas. Y venía un niñito que ya no podía
caminar. Y a penas teníamos ocho horas de haber
caminado y dijeron que íbamos a caminar tres
días. Tres días y bueno, y nos agarró
migración y vamos para atrás. Ya mi cuñado
ya no quiso porque nos quitaron los zapatos, nos hicieron
que camináramos descalzos y hubo una persona que nos
echó una moto encima, una de la migración. Bien
feo nos trataron y ellos dijeron que porque queríamos
correr y qué, íbamos más mujeres que hombres
esa vez que yo venía. Y nos agarraron.
P2: ¿Niños también?
Dolores Garza:
Niños chiquitos, un niño de 4 años
venía y otro de seis años. Y todos para
atrás. Bueno, nos dejaron otra vez para atrás.
Nos quitaron toda la comida y nos echaron para atrás.
Y ya cuando otra vez dijo mi cuñado: yo ya no voy.
Dijo mi hermano: yo ya no voy, dijo mi primo: yo ya no voy.
Y dije yo, yo ahora yo. Y yo me fracturé mi
pié.
Interviewer:
¿En el viaje?
Dolores Garza:
Si, me lo lastimé y yo no podía caminar. La
rodilla esta de acá se me hinchó, ya no
podía caminar pero yo dije, yo voy, mi coraje puede
más que la migración. Yo voy para allá y voy
para allá. Yo quiero ir. Cuando alguien se propone
algo, puede si quiere. De ahí yo empecé a pensar
eso si yo dije, si yo quiero, yo me voy a ir. Yo vine para
irme no para quedarme, no para regresar. Yo voy a ir. Dijo
mi hermano: yo no voy. Le digo pues yo me voy, le digo.
Dice: no, regresa. No, le dije, no me vas a quitar eso de
la cabeza. Dijo mi primo: vámonos, vámonos para
atrás. Después vamos a intentar otra vez. Mi
cuñado igual. No, les dije, si quieren ustedes
váyanse, váyanse, le digo, yo me voy. Me
quedé sola, sola en un hotel. Mira, cuando Dios dice
que tú vas a ir es porque tú vas a ir. Pero si
Dios no quiere, no vas. Y yo dije: yo me voy sola. Dijo mi
primo: ok, yo voy a buscar quien te lleve y te vas. Si, yo
me voy. Me vine… eran cuatro mujeres cuando empezamos
a caminar. Una persona más o menos así como usted
y otro muchacho muy alto y otros dos muchachillos de
cómo 16 o 17 años. No éramos muchos,
éramos unos 10 nada más. Me dijo él: te voy
a cobrar 2000. Pero no vamos a caminar mucho. Nada más
vamos a caminar 12 horas. Le digo: está bien,
vámonos. Y yo con mi pié hinchado. No lleven
nada, nada más lleven dos botes de suero y uno de
agua. Y yo no pude cargar ni eso, ni los botes de agua ni
el suero. Ya no podía caminar. Entramos a las seis de
la tarde y toda la noche caminamos. Todita la noche
caminamos. Me caí otra vez como lo alto de la casa
así abajo, en un barranco. Y yo traía 800
dólares. Dijo el señor, un señor así
como usted y un muchacho que me regaña y me dice:
¿usted se quiere quedar en el desierto, usted no
quiere ir? Yo les dije a ellos a que venía acá.
Mi esposo está acá y quiero ir a verlo y quiero
ir a trabajar. Y ellos están acostumbrados a venir
porque era una de las personas que ayudaba a los coyotes,
la persona que nos traía, el señor. Y él
cargó mi bolsa de agua con… nunca más lo
volví a ver a ese señor pero yo estoy tan
agradecida con él porque él ahí me
regañó pero bien feo. Me dijo: si se quiere
quedar, quédese total no es ni de mi familia. Pero
dijo él, si usted es una mediocre y no quiere salir
adelante… me dijo unas cosas feísimas que esas
palabras a mí me dieron fuerzas, no me dieron
ánimo sino fuerza para salir adelante. Usted vino para
quedarse aquí, mejor se hubiera quedado en
México. ¿Para qué viene a causar
lástima?, me dijo. Yo me levanté otra vez y yo
tenía en mente que si me iba a caer, que si iba a
parar de caminar yo no me iba a poder levantar. Pero me
levanté. Me agarró de un brazo el señor y un
muchacho y me dicen: tienes que caminar. Y caminé
todavía parte de toda. Era como a media noche y estaba
todo oscuro. Tenía espinas por donde quiera en los
pies, las uñas se me sangraban, se me cayeron las
uñas de los pies, todo. Cuando llegamos como a las 6
de la mañana cuando nos levantaron, a levantón
que le dicen, a las seis de la mañana llegamos, el
hombre ingrato se perdió, por eso caminamos toda la
noche. Se perdió y cuando llegamos a levantón yo
me senté ahí y yo dije: ya no puedo pararme. Y me
dice el señor: no se quite los zapatos. No se los
quite. Yo dije: Ok. No me los quité pero yo
sentía mojados los tenis, los calcetines. Y yo dije:
yo no sé si es agua o es sangre. No dejó él
que me los quitara. A las seis de la mañana llegamos
ahí, tuvimos como veinte minutos y yo dije… y
ese señor me daba pastillas a cada rato. No sé
que eran, pero a cada rato. Cada veinte minutos me daba una
pastilla. Tómesela. Y yo sentía que iba volando
yo no sentía el caminar lo que yo no sentía el
dolor sino mojados sentía los tenis yo y los
calcetines. Pero cada veinte minutos me daba una pastilla.
Y cuando yo llegué ahí dije, si yo me siento ya
no me paro. Y me volví a parar y volví a caminar
como otros 10 o 15 minutos para llegar a casa de una
persona allá en Arizona y ya estábamos. Arizona
es de este lado. Ya estábamos ahí cuando llegamos
a casa de un señor. Es un indio de los que están
en el desierto. Un señor que es un indio. Tiene su
pelo largo, tenía. Y era moreno, no era americano. No
era moreno, moreno pero así como mi color. Y este
ellos dijeron: vamos a casa del indio. Y ahí llegamos
había como 80 personas en esa casa esperando al raite
que los recogiera.
Interviewer:
¿Cómo se llaman los indígenas de
ahí?
Dolores Garza:
No sé. Era un indio. Ellos dijeron a la casa de un
indio y si, yo conocí a los indios en las revistas y
ahí lo miré yo. Ahí lo miré igual a
él con unas plumas en su cabeza. Era un indio.
Entonces ahí llegamos y era un lugar… pero que
feo día. Era un lugar horrible, feisísimo. A
mí me empezó a salir sangre de la nariz por el
olor. Y ahí estuve yo rogándole a Dios que me
llevaran rápido, que me llevaran. Y ya alguien
llegó por mí. Dijeron: que venga fulana de tal. Y
yo me fui con una india, otra señora me fui y me dijo:
súbete. Y hablaba español esa mujer. Dijo:
súbete al carro, vete adelante conmigo y un peine para
peinarte. Me iba yo peinando y ponte el cinturón y yo
me fui como si nada ahí con ella. Ahí me
tocó bien porque cuando se vinieron otras personas
dijeron: nosotros nos vinimos encima de otros, a mí no
me tocó eso yo me vine solita con ella nada más y
peinándome. Llegamos a otra casa ahí estuvimos un
día y después de ese día nos llevaron a otro
lugar y después de eso me trajeron hasta acá.
Llegué a Florida. Tardé como 20 días para
llegar desde Arizona hasta acá tardé 20
días.
Interviewer:
¿Hasta Florida?
Dolores Garza:
Hasta Florida.
Interviewer:
¿Qué parte?
Dolores Garza:
No recuerdo.
Interviewer:
¿Cerca de qué?
Dolores Garza:
Del mar.
Interviewer:
¿Cerca del mar?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Dónde están las naranjas?
Dolores Garza:
Si, hay naranjas ahí cerquita.
Interviewer:
¿Fort Myers, _____, Immokalee? (Minuto 46)
Dolores Garza:
Immokalee, algo así. Si, y ahí
llegué…
P2: ¿En qué año?
Dolores Garza:
Hace seis años que llegué.
Interviewer:
¿Cuándo más o menos?
Dolores Garza:
En marzo.
Interviewer:
¿El 2004 más o menos?
Dolores Garza:
Si, más o menos como el 2004. Y llegué en
marzo. El mes si yo me acuerdo porque es el día de mi
cumpleaños.
Interviewer:
¿Y su esposo estaba dónde?
Dolores Garza:
Estaba ahí.
Interviewer:
¿Estaba en Immokalee?
Dolores Garza:
Si, ahí estaba él. Pizcando naranjas. Yo
llegué un viernes.
P2: ¿Ahora? ¿Ahora él está
allá?
Dolores Garza:
No, él trabaja aquí ahorita. Ahí
estuvimos dos años a la naranja.
Interviewer:
¿Dos años trabajando naranja?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Y trabajó con qué compañías
allá?
Dolores Garza:
Con un contratista.
Interviewer:
Ya.
Dolores Garza:
Era un contratista. Como siempre aquí con
contratistas. No directamente con al compañía.
Casi nunca trabaja uno con compañía sino
contratistas. Estuvimos ahí y…
P2: ¿Solamente un contratista o más?
Dolores Garza:
Si, estuvimos con varios. Fue en otro lugar también
que no recuerdo.
Interviewer:
Estuvo en _Clewiston_ (minuto 48)
Dolores Garza:
No.
Interviewer:
¿Okeechobee?
Dolores Garza:
¿Oquichovia?
Interviewer:
Cerca del lago. ¿Conoció el lago que
había ahí?
Dolores Garza:
¿Un mar?
Interviewer:
Si, un mar grande, un lago grande.
Dolores Garza:
Si, ahí estuvimos. Íbamos a pescar a veces
ahí. Había mucha naranja. Ahí hicimos un
paro nosotros. Se paró toda la gente sin trabajar. Los
africanos de África llegaron ahí. Mire que bonito
porque dijeron, nadie trabaja. Ellos no hablan ni
español ni inglés. Chistoso hablaba, decía
nadie va a trabajar porque no nos querían pagar
más la naranja. Cuando yo llegué ahí la
primera vez yo no podía trabajar. No sabía cortar
naranja. Nunca aprendí a subirme a las escaleras. Mi
esposo nunca me dejó también, te vas a caer. Y yo
solamente cortaba las naranjas de abajo con un morral
chiquito y solamente le ayudaba a cortar las que alcanzaba
nada más, no más arriba. Y el primer día que
fuimos fue un lunes cuando yo iba a agarrar una, él
tiró todas las naranjas de arriba y yo solamente
estaba recogiendo. Iba a agarrar una naranja cuando vi una
culebra por acá. Y como yo le tengo tanto miedo a las
culebras, yo estuve llora y llora ese día. Y ese
día fue la primera vez que me arrepentí de llegar
aquí porque yo le tenía mucho miedo a las
culebras y dice él: yo te dije que no vinieras a este
país. Y digo: pues si, pero ya estoy aquí. No
trabajes. Me dio calentura todo ese día porque me
espanté muchísimo. Yo le tengo mucho miedo a las
culebras y dice él, y aquí hay muchas culebras en
las naranjas. Si, hay muchas. Dicen que no pican, pero
quien sabe. Nunca vi yo que haya alguien…
P2: ¿Pero son venenosas?
Dolores Garza:
No, ¿Si son venenosas?
Interviewer:
Si.
Dolores Garza:
No, no sé. Dicen que no pero quien sabe. Y
así. Ahí hubo un paro, se pararon todos sin
trabajar. Se dijeron no vamos a trabajar y si, pudieron
ellos. No trabajamos creo que tres días. Íbamos y
no dejábamos a nadie trabajar. Todos parados, los
buses y la gente iba a apoyar a esas personas que
querían que les pagaran más. Porque creo que
pagaban como a 6 dólares el baño de naranjas. Son
unas tinas grandes donde les caben 12 morrales de naranjas.
Para cortar doce morrales de naranjas es difícil y
ganan seis dólares. Nos los pagaron a ocho
dólares después.
Interviewer:
¿y esos africanos también eran pizcadores?
Dolores Garza:
Si, andan emigrando como nosotros.
Interviewer:
¿Eran de Haití?
Dolores Garza:
De Haití y de África. ¿Haití?
Haitianos, ellos dijeron que eran haitianos.
Interviewer:
Si.
Dolores Garza:
Son así también ilegales porque no tienen
papeles y ellos son bien así. Se propusieron que no
íbamos a trabajar y no dejaban entrar ningún
carro. Nadie para cortar en los huertos de naranjas. Y nos
subieron a 8 dólares el baño. Y ahí fue mi
primer trabajo, en la naranja. Después nos vinimos
para acá a las rosas, a cortar rosas.
Interviewer:
¿En qué parte?
Dolores Garza:
Acá en Washington. En Little Washington.
Interviewer:
¿Eso fue después de dos años?
Dolores Garza:
No, el mismo ese año. Llegamos en marzo aquí a
Florida estuvimos marzo y abril, dos meses cortando
naranjas y después nos vinimos para acá como a
mediados de… todo el mes de abril estuvimos
allá. Marzo y abril. Y mayo nos vinimos casi a
principios de mayo y nos fuimos a las rosas a Little
Washington. Estuvimos mayo y junio cortando rosas todo el
mes de mayo estuvimos cortando rosas porque es el mes
cuando uno gana más dinero, que saca uno cheques de
700 dólares. Es el 10 de mayo. Entre el 5 y el 10 de
mayo. Por las rosas que las venden.
Interviewer:
¿De las madres?
Dolores Garza:
Si. Estuvimos trabajando ahí. Entrábamos a las
6 de la mañana y salíamos a las 3 del otro
día. A la una del otro día. Ahí nos daban de
cenar y nos daban todavía comida a las una, a las dos
de la mañana a las tres de la mañana y otra vez a
las seis de la mañana de entrada. Dos semanas son
así que trabaja uno muchísimo pero saca 700
– 800 dólares el cheque. Sacas un buen cheque. Y
nos pagaban a cinco dólares la hora. A cinco
dólares pero si sacábamos buenos cheques porque
si invertíamos muchas horas. Pues casi no
dormíamos pero ya después para eso. Después
de dos semanas ya para eso. Dejas dos semanas y paran, ya
después entran a las ocho y salen a las 6 o a las
5.
Interviewer:
¿Y cuántos meses permaneció en las
rosas?
Dolores Garza:
Dos meses.
Interviewer:
¿Y después de eso regresó a las
naranjas?
Dolores Garza:
Después de eso nos quedamos al tabaco. Y en
octubre-noviembre nos fuimos a Georgia. Noviembre-diciembre
y enero estuvimos allá porque en enero empiezan a
sembrar la cebolla. Y estuvimos sembrando cebolla y ya
después de allá nos fuimos otra vez para
Florida.
Interviewer:
¿Al mismo lugar?
Dolores Garza:
No, a otro que no recuerdo como se llama… esta
cabeza que tengo.
Interviewer:
¿Naranjas también?
Dolores Garza:
A la naranjas, a la mandarinas
P2: ¿Cebolla aquí?
Dolores Garza:
No, allá en Georgia.
Interviewer:
¿Y ese trayecto de Florida acá a Georgia lo
hizo con un mismo contratista que los llevaba por todos
lados?
Dolores Garza:
No, nosotros compramos un carro.
Interviewer:
¿Los dos?
Dolores Garza:
Si, mi esposo no sabía manejar cuando llegamos
acá estaban mis hermanos pero uno de mis hermanos
estaba enojado conmigo porque yo me vine para acá.
Él no quería que yo viniera por mis hijos que se
quedaron. Y no me hablaba y uno si pero él no
podía ayudarnos porque tenía una casa muy chica.
Entonces nosotros tuvimos que buscar donde quedarnos con un
contratista y ellos nos daban, no pagábamos renta
porque trabajábamos con ellos.
P2: ¿Cómo aprendiste sobre el trabajo?
Dolores Garza:
Ahí, te llevan al field y te enseñan al
bolillo. Hay americanos que ellos te dicen: ¿has
trabajado? Y con tal que te tengan trabajo tú dices
que si, ya trabajé. O el contratista te dice tienes
que hacer así y así el trabajo, antes que venga
el americano porque si te ve que no estás haciendo
bien el trabajo te va a correr. Ellos rápidamente te
dicen así. Y ya cuando llegamos al field todos a
empezar un trabajo, lo primero que dices es: a ver, quiero
que vengan los que no han trabajado. Porque hemos trabajado
con puros contratistas. Ya después nos fuimos con los
americanos directamente pero porque ya sabíamos. Pero
cuando llegamos nos fuimos con el contratista y el
contratista nos dice: así se quita el monte, así
se le hecha tierra y eso el contratista es el que te
enseña. Cuando se va a cortar la flor yo no
sabía, entonces dijo la contratista vengan todos los
que no saben que es por primera vez que trabajan, vengan
para acá. Y todos se paran junto a ella y ella
está limpiando la mata cuando se le quita la flor ella
lo está limpiando y nos enseña y ya después
de dos o tres matas nos enseña como quitarla y dice:
agarren su surco y vayan, y trabajen. Y ella está
detrás de nosotros chequeando que no haya ningún
trabajo mal hecho. Tiene que estar bien el trabajo porque
sino te sacan. Ya cuando viene el americano pues uno ya
sabe, pues uno ya aprendió. No es difícil. Cortar
tabaco no es difícil, es bien fácil. El calor es
el que te sofoca, te cansa mucho y hay personas que no te
dan ni agua. Hay americanos que no llevan ni agua, no te
dan nada. Pero hay americanos buenas personas. A nosotros
nos tocó un americano que a las 10 nos daba una soda y
una galleta. Eso es para uno como… piensa uno que no
tiene derecho, que uno no tiene derecho ni de agua no se
sacar a una break de 10 minutos y cuando te dan una soda
uno dice: Wow, esta persona es súper buena y porque
uno no conoce sus derechos en este país y hay personas
que no te dan ni agua ni tiempo para que tomes agua. Te
dicen: por eso tienes el lunch. Cuando hay lunch, entonces
tienes que ir al baño, tienes que comer y tienes que
tomar agua y no puedes parar más. Nos ha tocado gente.
Aquí en Little Washington hay una persona así que
ella no te deja, de esquina a esquina. No tienes que
pararte a tomar agua y si vas cuando es lunch tú
tienes que llevar tu botella de agua para todo el trayecto
de medio día. No puedes parar a tomar agua. No te dan
un break de 5 minutos, no te lo dan. Pero hay gente que si
te lo dan, y es como todo.
Interviewer:
¿Entonces usted después de la cebolla en
Georgia, regresaron a Florida y después por
cuánto tiempo usted siguió yendo al sur?
Dolores Garza:
Dos años nada más.
Interviewer:
¿Dos años norte y sur?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Y después de eso qué es lo que hizo?
Dolores Garza:
Nos instalamos aquí.
Interviewer:
¿Y cómo llegaron acá?
Dolores Garza:
En aire, digo, en ______ (minuto 59), ¿si conoce
_____?
Interviewer:
Si, bueno, he escuchado pero no conozco.
Dolores Garza:
Ahí llegamos nosotros por última vez.
Interviewer:
¿Y cómo llegaron allá, por qué
_____?
Dolores Garza:
Porque ahí estaba una contratista. Con una
contratista llegamos. Primero fuimos con un ranchero,
después nos vinimos otra vez con ella porque al
ranchero se le terminó el trabajo y ya nos vinimos con
ella.
Interviewer:
¿En el tabaco?
Dolores Garza:
Si, tabaco. Aquí puro tabaco. Pepino y camote.
Tabaco, pepino y camote, aquí. Y ya se terminó y
nos fuimos con ella a hacer pacas.
Interviewer:
¿Pacas?
Dolores Garza:
Pacas de pino.
Interviewer:
¿Pacas de pino, eso dónde es?
Dolores Garza:
Aquí.
Interviewer:
¿Qué es eso? ¿Cómo es eso de pacas
de pino?
Dolores Garza:
Se junta la basura del pino, las hojitas del pino que se
caen. Hay pedazos de terreno, no sé si han mirado,
donde están sembrados los palos de pino.
Interviewer:
En ____________(minuto 59)
Dolores Garza:
No, afuera. Vivíamos en _______ pero él nos
llevaba hacia fuera por Tarboro, por acá por Little
Washington y así están regados los fields de
pinos. Y ahí estuvimos trabajando con ellos.
Interviewer:
¿Recogen las…?
Dolores Garza:
La basura y se empaca. Hay una máquina que ellos
mismos la hacen para que las presionen. Y las presionan y
la llenan y las presionan y las machacan y esas las venden
ellos para el jardín para que no les crezca monte.
Antes se veía mucho de eso, ahorita allá le echan
cáscara de palo también o palo molito, un palo
rojo que le echan alrededor de las plantas de los
árboles que no quiere que le crezca monte y todo eso.
Eso hacíamos nosotros con los pinos, has tacas de
pinos. Y ahí fue que nos quedamos y ahí fue
cuando mi esposo fue a traer a los niños. Y ya no nos
movimos.
Interviewer:
¿Y qué es lo que le hizo a usted decidir
quedarse?
Dolores Garza:
¿Aquí?
Interviewer:
Si. ¿Por qué decidió quedarse y no seguir
viajando norte-sur?
Dolores Garza:
Por mis hijos. Cuando ellos llegaron ya no me pude mover
por la escuela. Yo dije: ellos no pueden andar de allá
para acá. Es más difícil que ellos se
centren, que ellos aprendan, que ellos tengan por lo menos
una maestra al año que les enseñe. Y si los
cambio para allá va a ser todo diferente, va a ser un
cambio. Mucho para ellos mental y también en sus
estudios. Va a ser más feo, dije yo, entre de mí,
y dijo mi esposo: si, nos quedamos. Después cuando
ellos llegaron yo me había cambiado aquí a
Kinston, pero por acá en…
Interviewer:
¿Dónde vive la señora María?
Dolores Garza:
No, más para acá.
Interviewer:
Bueno, ¿pero por aquí?
Dolores Garza:
Si. Y ya tenía una casa muy bonita. Ellos
venían de allá y pues algo muy diferente
allá. Ellos estaban bien contentos porque llegaron a
una casa muy bonita. Una trailer muy grande pero
también así estábamos pagando 400
dólares al mes. Y aparte el agua y la luz. Pues no es
mucho, no. Pero cuando no hay. No teníamos dinero
porque él venía llegando de México sin
trabajo y sin nada. Y estuvimos ahí como unos cinco
meses en esa casa. Conseguimos esa casa. Ellos lloraron y
dijeron: yo me quiero regresar para México, yo no
quiero estar en esta casa vieja. Yo allá estaba mejor,
mi mamá tiene una casa muy bonita que le dejó mi
papá. Y antes de venirme yo, hicimos un cuarto para
ellos allá en México en la casa de mi mamá,
en el terreno de ella. Y dijeron ellos: nosotros allá
estábamos bien. Le digo, eso hubieran pensado ustedes
también, porque ustedes decidieron venirse. ¿Pero
por qué ustedes nos llevamos a una casa bonita y ahora
nos traen a una casa vieja? Fue algo bien difícil.
Más la niña que estaba bien así,
aberrinchada. Pues ni modo, llegamos aquí y tuvimos
que poner piso, y todo.
Interviewer:
¿A esta casa de aquí se refiere?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Le pusieron piso?
Dolores Garza:
Todo.
Interviewer:
¿No tenía?
Dolores Garza:
No tenía. Ni la cocina, no tenía. Todo eso lo
puso él. Los cuartos esos, él los hizo, mi
esposo. Y dice él, poco a poco. Éste año
según íbamos a pintar. Desde el año que
pasó pero fue muy difícil.
Interviewer:
¿Pero esta casa ustedes la arriendan o la
compraron?
Dolores Garza:
No, mire. Como vivíamos allá en La Grange, me
acordé. Conocí a un señor por casualidad y
me dice… yo conocía a su tía de un
señor que vive por acá. Y ella me dijo: ¿No
quieres trabajar en una marranera? Y yo le dije que si, yo
necesito trabajo, yo quiero trabajar. Y me dice: OK, mi
sobrino conoce a una persona que necesita. Le dije: yo voy.
Dice, mire y como para que no se le complique, yo la llevo
y yo la traigo. Y yo le dije, OK. Y yo vivía en La
Grange y pues no está lejos de allá para acá
se hacen como diez minutos o quince. Y ella me trajo y ya
hablé con el… habló él, porque el es
bilingüe, el señor. Y me dice: vas a trabajar de
siete de la mañana a nueve de la mañana. Oh, le
digo, son dos horas nada más. Si, dice, son dos horas.
Y te va a dar 230 dólares a la semana. De lunes a
domingo. Le dije, es mucho dinero. Dijo él, si. OK y
ya, y así estuve trabajando con él. Me dijo
él, nada más por cinco meses, no más porque
el señor se fue a México. Ya tiene seis años
conmigo el señor trabajando en la marranera y no puedo
quitarse su trabajo. Le dije: está bien. No le hace,
cinco meses son cinco meses de trabajo, no me importa.
Estuve u año con él y no llegó el
señor. Porque lo agarró migración, él
no tenía papeles entonces pues yo dije, ay, por
mí bien, pero por él me siento triste
también porque él necesita venir. Pero por
mí digo yo: pues que se quede otro tiempo. Pero no, ya
después de un año y medio el señor
llegó. Pero antes de que él llegara yo miré
esta casa y le dije yo: ¿De quién es esa casa?,
Hill. Porque él se llama Hill Alfredo. Le digo,
¿de quién es esa casa? Dice, es del viejito. Como
aquí nada más está la marranera, entonces yo
le dije: mira, por qué no le dices al viejito que si
me renta la casa. Dice: está vieja, no sirve. Vinimos
a ver. Todo estaba feo. Yo le dije: nosotros la arreglamos,
yo la arreglo. Le ponemos el piso, le pusimos el piso
acá. No tenía prácticamente nada, ni
baño. Yo le digo: yo le pongo. Nosotros le ponemos.
¿Si? Le digo: si. Tú nada más dile que yo la
necesito. No tengo dinero, mi esposo no puede encontrar un
buen trabajo y yo pues a penas si me alcanza. Los
niños no tienen ropa, no tienen nada. A penas
habían llegado. Y debíamos 5000 dólares
cuando ellos vinieron para acá.
Interviewer:
¿Por el transporte?
Dolores Garza:
Por el transporte. 5 mil dólares debíamos.
Entonces yo le dije. Por favor, tengo una deuda bien
grande. No estoy pagando crédito pero necesito pagar
ese dinero, son cinco mil. Y dijo él: si, está
bien. Yo le voy a decir. Y el viejito dijo que no porque
está mal, que los niños, que no sé que. Yo
le dije: yo la voy a arreglar. Antes de venirme la tengo
que arreglar, le dije. Yo prometo arreglarla antes de
traerme a los niños, porque aquí son bien
delicados. Y dijo él: OK. Con esa condición de
que la arregles antes de que traigas a los niños
porque ya habían ido mis hijos y los conoció y el
muchacho nos interpretó que ellos habían llegado
de México y dijo él: OK, está bien. La
arreglamos en dos semanas, la medio-arreglamos. Le puso el
madera, a las noches veníamos con él a arreglarla
y a limpiarla porque el monte estaba por acá el monte
grande. Y limpiamos todo y ellos lloraban y decían: yo
no me quiero venir para acá. No había ni agua, ni
luz, ni boiler. Fue un tiempo de frío. Yo le dije a
ellos: pues ni modo, nos tenemos que venirnos.
Interviewer:
¿Qué mes?
Dolores Garza:
Fue como en septiembre. Ya empezaba el frío. Ya
hacía frío y ellos tenían que ponerle agua.
No tenía ni estufa, nada tenía. Ay, como sufrimos
aquí cuando llegamos. Nada teníamos. El boiler no
servía, lo tuvimos que sacar. El baño a penas si
lo compuso él. La estufa, tenía una estufa
así de chiquita de luz, tenía que calentar agua
para bañarlos a ellos. No teníamos ni cama,
dormíamos en el piso con ellos y ellos lloraban todos
los días que ¿por qué? ¿Por qué se
vinieron para acá? Estamos arrepentidos, mejor
vámonos mamá. Le digo: no nos podemos ir, debemos
5 mil dólares, no nos podemos ir. Tenemos que pagar
ese dinero. Y ya, alguien nos regaló un refrigerador.
Luego alguien nos regaló una estufa, alguien vino y
nos regaló el boiler. Y esa misma persona que nos
regaló el boiler vino y compuso el agua y la
electricidad y todo. Y ya estábamos mejor, le digo, ya
ven… ya estamos mejor. Y luego otra persona nos
regaló una cama para ellos. Yo dije: yo duermo en el
piso, duerman ustedes arriba. Como en dos meses ya
teníamos refrigerador, estufa, teníamos boiler y
sufrimos de frío pero todos dormíamos acá en
la sala porque era muy fría y tuvimos nada más un
calentar de luz que no era grande para toda la casa.
Dormíamos todos aquí en la sala. Y así
estuvimos ese año, bien difícil pero al otro
año ya nos compramos cama, compramos dos calentones y
les digo: ¿ya ven? Ya estamos mejor.
Interviewer:
Y la casa, ¿ustedes le pagan arriendo al
dueño?
Dolores Garza:
Él nos las dio el tiempo que quieran. El tiempo que
ustedes quieran estar ahí, pueden estar. No pagamos
renta, no pagamos terreno, no pagamos nada gracias a Dios.
No pagamos nada. Solamente que esté limpio afuera.
Él viene, en tiempo de frío el señor viene y
¿cómo estás? Y le digo, bien.
Interviewer:
¿Él es americano?
Dolores Garza:
Si. Es un viejito ya.
Interviewer:
¿Es el dueño de la marranera?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Usted sigue en contacto con él?
Dolores Garza:
¿Trabajando? No, en el tabaco. En un año
pagamos cinco mil dólares nosotros. Mis hijos, mi
bebé fue al tabaco… él les dio trabajo.
Tenía ocho años el niño cuando le dio
trabajo y al otro igual. Mi hija también, mi esposo y
yo. Trabajaba en la marranera. Mire, como es ese
señor, ese señor es un pan de Dios. Me ocupaba.
Venía acá yo a las siete y nada más una hora
estaba en la marranera chequeando la temperatura y viendo
que tenían alimento y sino él se venía
temprano y me ayudaba a chequearlos, el viejito. Y me
decía: ya vete. A las siete y media, ocho tienes que
entrar al tabaco. Y él me pagaba los 230 y me pagaba
las horas que yo iba a trabajar con él de ocho de la
mañana a seis de la tarde. Me pagaba en el tabaco a
ocho dólares la hora. En un año nosotros pagamos
5 mil dólares. Entre todos, mis hijos y todos. No
pudimos comprar nada ese año porque pagamos todo ese
dinero. Y desde ahí, desde que pagamos todo ese dinero
dijo él, ya. No más drogas y ya no quiero que
vayas al tabaco.
Interviewer:
¿Por qué dijo no más drogas?
Dolores Garza:
Drogas de pedir dinero prestado. Así les decimos
allá en México. No drogas de drogarse, sino no
más pedir dinero prestado, dice, porque fue algo que
trabajamos todos ese año. Él los viernes trabaja
medio día nada más aquí y se iba al tabaco,
el sábado. Todo el día trabajábamos, pero si
juntamos ese dinero.
Interviewer:
¿Y después de ese año que ustedes
trabajaron duro para pagar la deuda, cómo fue la vida
a partir de ese entonces?
Dolores Garza:
Más diferente porque ya no estábamos pensando
nada más en eso y ya ellos también aprendieron de
que pues algo que teníamos que pagar y ahora el…
ya ni trabajaba yo como ese año tan duro, ni ellos
trabajaron pero se compraron una alberca, se compran
cualquier cosa o ya no es tan presionada la vida. Y ellos
ya se acostumbraron a eso. Ya es más fácil. Ya
él ya no quiere que yo trabaje… desde entonces
él dijo: ya no quiero que trabajes así en el
campo, es muy duro.
Interviewer:
¿Entonces usted dejó de trabajar?
Dolores Garza:
Dejé de trabajar. No como antes. Voy unas dos o
tres semanas pero no toda la temporada como los años
pasados. Los años pasados, desde que sembramos el
tabaco aquí con el señor, a azadonar, a la flor,
a cortarla. Hasta que se terminaba, todo. Y después de
ahí al pepino. Y a sembrar el camote. Y ya ahorita
él dice, no. Y después entremedio de azadonar
está la blueberry. Entonces nos íbamos a la
blueberry. Y ya hace dos años que él dijo, ya no.
Una semana o dos semanas. A este año ni siquiera fui a
sembrar. Yo estoy triste porque yo no fui a sembrar. A
mí me gusta mucho sembrar tabaco, me encanta. Es el
trabajo que más me encanta, y la blueberry. Es el que
más me gusta, le digo a él. Porque yo en medio
día yo hago 70 dólares, 80 dólares de
blueberry.
P2: ¿En medio día?
Dolores Garza:
Si. Me gusta mucho cortar y no me gusta comer cuando
estoy cortando para vender. Es rápido, tengo que
cortar y si, me gano 70-80 dólares. Entramos a las
seis de la mañana.
P2: ¿Son árboles pequeños?
Dolores Garza:
Si, por acá si. Los más grandes están por
acá. Uno alcanza, pero es muy rápido, es muy
rápido y a mí me gusta mucho pero el ya no
quiere. Como así yo estoy enferma, dice él, no te
vayas a enfermar más.
Interviewer:
¿Entonces hace cuánto tiempo usted ya
dejó de trabajar duro, digamos?
Dolores Garza:
Como tres años.
Interviewer:
¿Pero en esos tres años igual va a veces?
Dolores Garza:
Si, osea no definitivamente. Este año es el
más que no he ido. No he ido para nada, ahora si. Ni a
la blueberry, ni sembré el tabaco, ni fue a las
rosas.
Interviewer:
¿Y su esposo, qué actividad tiene?
Dolores Garza:
Él trabaja en una fábrica. Él hace…
los lavados. Eso es lo que hace. Este año estuvo muy
difícil pero no me va a creer que nosotros este
año, nosotros ahorramos un dinerito que los otros
años que él ganaba 500-600 dólares nunca
ahorramos.
Interviewer:
¿Y este año si pudieron ahorra con el trabajo
de él solamente?
Dolores Garza:
Con el trabajo de él.
Interviewer:
¿Solamente?
Dolores Garza:
Y este año compramos un terreno en México.
Compramos un terreno de una hectárea, nos costó
bien barato.
Interviewer:
¿Y ahí por donde vive su familia?
Dolores Garza:
Si, donde vive su mamá.
P2: ¿Cerca del mar?
Dolores Garza:
No. Allá en México.
P2: Si, pero ¿cerca del mar?
Dolores Garza:
Si, cerquita del mar. Una hectárea compramos y nos
costó bien barato.
Interviewer:
¿Y por qué decidieron comprarla?
Dolores Garza:
Porque queremos irnos, yo quiero irme. Y aparte de eso,
compramos una hectárea y compramos otro terreno como
este, así de grande para la casa, más cerca de la
playa. Le digo a él que vamos a ahorrar para hacer la
casa e irme. Yo ya quier ir. No sabe como tengo ganas de
irme,
Interviewer:
Si, pero usted, ¿Qué planes tiene para el
futuro? Usted piensa hacia el futuro, ¿qué
desea?
Dolores Garza:
Yo tengo desde que yo estaba en México yo
tenía ganas de tener un negocio de comida. Me gusta
mucho la comida, a preparar comida. Es mi sueño tener
un restauran. Chiquito para empezar pero yo sueño con
un grande. Y esos son mis sueños, o empezar una
taquería. Tengo planes con mi hermana, una allá
en México, que estamos viendo para yo mandarle el
dinero de aquí y ella ver como podemos conseguir un
carro de tacos, para tacos, movible… esos son mis
planes. De irme dentro de un año. Mi hija se casa.
Interviewer:
¿Se casa su hija?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Qué edad tiene ella ahora?
Dolores Garza:
21.
Interviewer:
¿Se casa aquí mismo?
Dolores Garza:
Si, ella se quiere casar. No exactamente allá pero
si en mayo.
Interviewer:
¿Y ella quiere quedarse aquí casada?
Dolores Garza:
Si, en abril o mayo ella se quiere casar en uno de esos
dos meses.
Interviewer:
Y usted está pensando en regresar a México.
¿Ya tiene pensado cuándo, dijo un año?
Dolores Garza:
Si, aproximadamente un año o después de
diciembre del que viene. No éste sino el otro. En
diciembre porque tengo una amiga que es americana y yo
quiero ir con ella, ella quiere ir conmigo. En ese tiempo
ella tiene sus vacaciones. Este año ella quería
ir y yo tenía pensado irme este año en diciembre
pero dice mi esposo: no, es muy pronto. No vas a llevar lo
suficiente como para que pongas tu negocio. Porque él
sabe que yo tengo sueños de poner ese negocio. Una
taquería o un restaurantito, chiquito. Y lo voy a
lograr.
Interviewer:
¿Y si es que usted se va, se va con su esposo?
Dolores Garza:
Él se queda. Eso es lo que me detiene también
a veces. Él dice, por los niños… por lo
menos otro año.
Interviewer:
¿Los niños también se quedan?
Dolores Garza:
Ellos no se quieren ir. Por eso yo estoy así entre
la espada y la pared. Mis hijos y mi mamá. Es muy
difícil para mí dejarlos porque nunca los he
dejado, nunca los he dejado tanto tiempo. Se piensan quedar
unos cinco años.
Interviewer:
¿Por qué su hijo menor tiene 13?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Y el otro?
Dolores Garza:
Va a cumplir 15 en octubre. Entonces se me hace muy
difícil dejarlos.
Interviewer:
¿Y no se los llevaría?
Dolores Garza:
No.
Interviewer:
¿Por la escuela?
Dolores Garza:
Por la escuela. Tendría que pensarlo muy bien,
ellos y yo. Porque allá tienen que trabajar si van a
estudiar. Yo… ¿sabe por qué yo no me he
ido? Porque ellos tienen buenas calificaciones en la
escuela. No tan buenas como yo quisiera, como les digo a
ellos. Mamá, no se puede sacar un cuatro. Si se puede,
pero no quieren y si ustedes no sacan este año que
viene, yo me voy. Un cuatro. Ellos tienen 3,9 – 3,5.
Entonces para mí es muy poco porque ellos no trabajan,
no hacen nada. Solamente estudiar. Tienen que estudiar y
sacar buenas calificaciones porque no hacen nada. Les digo:
hay jóvenes que estudian y trabajan, tienen
obligaciones. Pero ustedes no tienen, solamente van a la
escuela y comen, y la escuela y comen. Pues para eso
necesitan buenas calificaciones. Yo les digo a ellos: el
día que ustedes me traigan un dos o que reprueben el
examen, ese día nos vamos a México. Como ellos no
se quieren ir, ellos tienen que sacar.
Interviewer:
Estudiar.
Dolores Garza:
Si, tienen que ser buenos, les digo. Y si se puede, les
digo yo a ellos. Él se va a graduar ya de la Middle
School _____ (minuto 1:20).
Interviewer:
Que bueno.
Dolores Garza:
Iba a recibir un premio.
Interviewer:
¿Ah, si?
Dolores Garza:
Los dos, si. El más chico, nunca tengo una queja de
él. Siempre está en primera plana en la escuela.
Él es una persona muy respetuosa en la escuela con los
maestros. Nunca me han llamado para decir que se ha portado
mal. En cambio Samuel, el más grande, él desde
chico ha tenido problemas. Él es una persona muy
callada, casi no habla pero cuidado si le van a hacer algo
porque él se levanta y reacciona enojado. Él
luego quiere pegar. Y aquí me lo suspendieron dos
veces ya. Porque un niño le aventó una bola de
papel y le pegó en la nariz y le rompió. Entonces
él se paró del asiento y lo agarró de
acá y lo pegó en la pared. Y a mí me
mandaron a traer. Le digo: eso no se hace aquí, ni
aquí ni allá. Usted no tiene por que hacerlo,
pero él es muy así de reaccionar muy luego
enojado. Y esa es su debilidad de él. Él es muy
callado, ese casi no habla y el otro habla mucho pero
él sabe donde. Él es listo, él siempre trae
sus cosas más cuando iba en cuarto, quinto él
siempre traía sus medallas, diplomas. Muchos diplomas
ha recibido mi hijo más chico. Nunca hago
comparaciones delante de él porque el otro es más
como sentido.
Interviewer:
Cuéntenos un poquito sobre, ¿cómo fue lo
que usted decidió empezar a crear esa idea de grupo de
“Mujeres sin Fronteras”? ¿Cómo fue
que llegaron hasta ese punto?
Dolores Garza:
Yo pienso de que yo una vez hablando con Melisa,
estábamos en una junta de padre y he visto muchas
cosas buenas y malas como le he dicho, en este país.
Que hay gente buena y hay gente que… es como en
cualquier país. En cualquier lugar hay gente buena y
hay gente mala. Y hay gente que de verdad aquí ni te
respeta, te hacen sentir peor que una hormiga, te pisan, te
hacen los desprecios más bajos con palabras y con
hechos también. Entonces yo un día hablando con
ella y con otros padres le dije: se me vino una idea. Ella
dijo, hay mucho dinero para los jóvenes. Mis hijos
están en un grupo, en una organización de
inmigrantes. Y esa organización había dado mucho
dinero pero estábamos confundidas que era para los
padres también y no fue así sino fue para…
era para los jóvenes nada más para los estudios y
para las cosas que vayan a necesitar, entre comillas.
Porque no ha sido mucho, no han sido muchas cosas. Hay
muchas cosas que no están claras. Entonces yo le dije:
si hay mucho dinero ¿por qué no hacemos algo? No
sé, dijo ella, piensen en grande porque hay mucho
dinero de parte de esta organización. Y yo dije: pues
si, está bien, entonces por que no pensamos en una
tienda, dijeron muchas. Por qué no pensamos en un
taller para la gente que tiene necesidad. Y más con el
tiempo que yo he mirado que en el tiempo de
noviembre-diciembre, diciembre es el más difícil,
enero, febrero y marzo, son cuatro meses abril todavía
porque hasta en abril empiezan a sembrar tabaco. Casi son
cinco meses donde no hay nada de trabajo aquí. Nada,
de lo que se dice nada porque está el frío. No
hay tabaco ni pepino ni camote, nada... ni fresas. Entonces
yo he mirado que toda la gente que trabaja en el campo y
más la gente migrante se queda sin nada de trabajo. Y
en los tiempos más difíciles que no hay ni lo
más básico, es frijol y huevo, nada en las casa.
Menos un tomate porque es un tiempo difícil donde en
los Wallmart está carísimo el tomate, los chile.
Entonces yo le dije a ella: por que no mejor hacemos algo
como sembrar en ese tiempo, una casa verde, una greenhouse,
le dije yo. Dijo ella: ¿de verdad?, le digo, si.
Teníamos todos los planes y éramos ocho mujeres
las que estábamos ahí y dijo ella: bueno. Nos
fuimos a Raleigh y nos dijeron: no, no se puede usar ese
dinero. Ese dinero no es de ustedes. Ese dinero es para los
jóvenes, es para el estudio. Ya todas, se quedó
el sueño abajo. Nos despertaron de un trancazo, de un
golpe de ese sueño. Pero dijo la señora con la
que fuimos a hablar, dijo: no, porque nosotros no podemos
ayudarlas. Otra gente si puede ayudarlas. Entonces yo me
vine con esa idea. Yo dije: está bien, si ella no
puede… pero ella puede ayudarnos. Entonces yo le
dije: ¿usted puede ayudarnos a conseguir a esa gente?
Y dijo ella: si, puedo ayudarlas a contactarlas y a que
ustedes hablen con ellas. Por eso vino la idea de la casa
verde. Ese fue nuestro primer proyecto, nuestro primer
sueño de la casa verde por el tiempo difícil, por
el tiempo de que no hay trabajo ni hay que comer. Y yo
dije: en la casa verde podemos sembrar chile, tomate,
ejotes, lo que sea… pepino y hasta para vender. Si
sembramos bien, si acomodamos bien, sembramos eso.
Después de eso conocimos a una organización donde
nos dieron diez gallinas. ¿Si se acuerda? Por eso vino
el gallinero. E hicimos los gallineros y no nada más
el mío sino también de otras señoras porque
hicimos uno de acá de Adelina, donde vivía ella,
y luego la casa verde de ella también y de doña
María. Y empezamos ahí. Yo no me paré ni las
otras señoras. Unas como que ya no querían y
si… el problema es que cuando uno tiene necesidad y
tiene hambre uno quiere comida venga de donde venga, quiere
uno la comida. Y a veces uno no está preparada para
hacer algo, para que le den algo, para obtener algo. Y
muchas se desanimaron porque no veían avance, no
veían nada de lo que ahora tenemos. Ellas pensaron de
que no íbamos a poder hacer nada porque mucha gente
nos decía que no podíamos porque no teníamos
papeles, era imposible hacer eso, era imposible que
tuviéramos un jardín, era imposible que
pudiéramos tener… sin dinero. Dijeron que ya no
nos iban a dar el dinero que teníamos, que no era para
nosotros. Entonces ¿cómo íbamos a hacerlo si
nosotros estábamos buscando que alguien nos diera
dinero? No para poner en el jardín, no podíamos.
Y eso es lo que la gente creyó que no podíamos
hacer eso. Yo le digo: si se puede. Hay gente buena en este
país, mira las gallinas. Nos regalaron diez gallinas y
todavía la casa. Las cubetas donde pone la gallina y
todavía un bulto de alimento para que ellas coman. Y
entonces yo le dije: si se puede. Por algo, poquito como
decía mi papá, de grano en granito la gallina
llena el buche. Entonces yo le digo a ella: si se puede.
Pero bueno, y no… desgraciadamente no se pudo hacer
la casa verde por falta de dinero, por falta de apoyo e
hicimos unas casa movibles, las que tenemos ahí, que
son tres y se quedaron acá, ya no las quisieron venir
a recoger las señoras. Una es mía y otras dos
señoras. Pero no se hizo la casa verde, no se hizo
nada, no se sembró. Todo está esperando para el
otro año, tenemos semillas. Pero pasamos por tiempos
difíciles, nos estaban rentando unas tierras que eran
27 acres en creo que tres mil dólares por
año.
P2: ¿Por año?
Dolores Garza:
Si, por año. Pero era demasiado terreno, mucha
tierra para sembrar lo que nosotros quisiéramos y
ahí poner una graja de gallinas para que pusieran y
vender huevos. Estaba lejos de acá, Dios sabe por
qué hace así las cosas o por qué no suceden.
El dueño de la tierra se enfermó, ya
estábamos a punto de rentarla. Estábamos a punto
de completar ese dinero para rentarla y entonces nos
vinimos… se enfermó el señor y ya no
pudimos hacer nada. Hasta ahorita yo no sé como
está el señor. De repente nos hablan y nos dice
una iglesia, donde está ahorita el terreno. ¿No
ha ido?
Interviewer:
Si, fui el otro día para allá, fuimos.
Dolores Garza:
Pero ahora ya está diferente. De repente nos habla
esa persona y nos dice que ellos tenían un pedazo de
terreno y nos los dieron. Como ustedes saben, ya el terreno
está, son 5 acres. Pues ahí estamos ahora.
Interviewer:
¿Están plantando ya?
Dolores Garza:
Ya, ya ahorita hay tomate.
Interviewer:
¿Y están cosechando?
Dolores Garza:
Todavía no estamos cosechando pero ya los tomates
están.
Interviewer:
¿Y cuántas mujeres son, o cuántas
familias por lo menos?
Dolores Garza:
Somos cinco familias, señoras.
Interviewer:
¿Y las cinco originales de su grupo de Melisa?
¿Con ellas las cinco originales o ha ido
cambiando?
Dolores Garza:
¿De Melisa?
Interviewer:
Porque usted comentó que empezó todo en el
grupo de ella.
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Estas cinco señoras son de ese grupo?
Dolores Garza:
No. Solamente como la que inició, soy yo.
Interviewer:
¿Y las otras de dónde vinieron?
Dolores Garza:
Las otras vienen de… una viene de acá de
Ayden, viene otra de aquí donde vive la señora
María y yo, tres y otra que vive acá conmigo.
Interviewer:
¿Y ellas tienen hijos también en el mismo
grupo…?
Dolores Garza:
No, ella no tiene hijos en la organización de ella,
no, solamente yo.
Interviewer:
¿Y usted cómo logró que esas otras
señoras se integraran?
Dolores Garza:
Yo les hablé del huerto, de que podemos sembrar y
no nada más ahora en este tiempo. Mucha gente
está ocupada ahora porque está trabajando, porque
es el tiempo de trabajo y si no lo aprovechan ya no se va a
hacer nada. Y ellas, mucha gente piensa que si siembras no
vas a sacar nada de allí. Pero no se ponen a pensar
que mañana o cuando sea el tiempo de frío va a
ser lo más difícil porque no va a haber trabajo.
Yo estoy segura que cuando no va a haber trabajo, la gente
va a venir más a la casa verde, a querer sembrar.
Porque hay gente que vive en parqueaderos y no tiene como
poner una casita movible, una casa verde movible. No puede
porque depende de un pedacito de terreno y el rentero no se
lo permite, no le permite tener esas casas movibles en su
lugar. Entonces yo estoy segura y convencidísima que
cuando llegue el frío ellas van a venir, van a venir
acá y yo no voy a decir que no, yo estoy para eso para
que ellos miren que yo no nada más estoy… no
estoy para apoyarlas sino que yo quiero hacer un apoyo de
ellos. Yo quiero que ellas vean que cuando alguien
necesita, que hay unas mano que se apoya, que haya una mano
extendida para darle y si a mí me apoyaron, si hay ese
apoyo y ese dinero, y ese dinero como mucha gente nos lo ha
dado. No solamente yo, sino que mucha gente atrás de
mí, delante de mí como ustedes. Con la semilla
que trajeron. Yo todavía tengo unas semillas guardadas
de ejotes, de chile que no pudimos sembrar toda. Esas
semillas yo las voy a usar para cuando ellas vengan, yo les
voy a decir: aquí está la semilla, aquí
está la tierra solamente quiere ganas que ustedes las
siembran para su propio beneficio de ustedes. Si ustedes
quieren aquí están las casas para que siembren.
Yo quiero aprovechar este tiempo que la gente que no venga,
yo voy a… he pensado esto, es un proyecto nuevo que
yo tengo de embotellar el puré de tomate, embotellar
las salsas de los chiles y de las cosas que vamos a
cosechar, embotellarlas y guardarlas en un congelador para
cuando haya necesidad de esa gente que de verdad lo
necesita, aquí está lo que ustedes no pudieron
sembrar, lo que ustedes no pudieron porque no pueden, yo
sé que no pueden. No es que no quieran. Y hay mucha
gente que quiere pero no puede, no puede venir porque
depende de este tiempo de trabajo, dependen del tabaco,
dependen de ahorita de este trabajo en que están. De
la blueberry para sobrevivir en el tiempo de frío que
no les alcanza, no alcanza ese dinero porque yo sé, yo
he trabajado. Yo he trabajado aquí. Hace tres
años que yo dejé de trabajar pero este año
es definitivo, no he podido ir por el jardín y por mi
salud pero yo sé cual es la vida en el campo, cual es
la impotencia de estar todo el tiempo desde las siete o
seis de la mañana hasta las siete de la tarde en el
campo. Y hay mucha gente que es buena pero hay mucha gente
que es buena pero hay gente que no te da ni agua. Entonces
yo sé eso y no queremos dejar de trabajar, yo no digo
que vamos a dejar de trabajar en el campo sino que
miren… y no nada más es beneficio para mí,
sino que para la comunidad que mire la gente, que miren los
americanos que si se puede sembrar nutritivo, que si se
puede comer nutritivo más que nada. Eso es lo que a
mí me llena de orgullo de estar en este grupo porque
digo, la gente americana piensa de que si no le hecha
químico a su tierra, no va a dar. Y no sabe que
está haciendo algo que no está bien. Está
ganando pero que me dice en unos años la tierra ni con
químico, ni con nada. Ya no le va a dar producto. Yo
veía a mi papá que ellos no le echaban nada y
sembraban toneladas de maíz, de frijoles. Porque
cuando yo vine acá, las máquinas a tras de uno
están regando líquido y un olor feo que tiene. O
delante de uno están regando líquido. Yo
decía: allá mi papá ni siquiera les echaba
nada. Sólo les arrimaba tierra y les sembraba y todo y
los limpiaba y hasta ahí. Y Dios dirá que si va a
dar, y daba. Él tenía cosechas grandes. Digo, yo
quiero enseñar a la gente que si se puede, Dios dice
que se va a dar, se va a dar. Si supiera como están
los tomates. ¿No ha mirado estos que están
aquí en la casa?
Interviewer:
No…
Dolores Garza:
Llenitos y no tienen nada de químico. Solamente
tienen abono del campo. Fuimos a traer por allá tierra
abonada del que caen muchas hojas y eso le rellenamos
ahí. Entonces si se puede tener algo nutritivo, algo
mejor. Tanto cáncer y enfermedades que salen de ese
químico. Yo nada más yo digo que estamos
enseñando a la gente o a los americanos de que si
podemos sembrar sin químicos, orgánico. Pero
allá natural todo. Eso es lo que a mí me llena de
entusiasmo. Para que vean que no nada más viene uno a
hacer cosas malas sino que… al menos yo quiero que
ellos miren que ellos aprendan que se puede tener algo
nutritivo, algo mejor para la salud. Yo no sé su
tierra si así siembran, pero allá…
Interviewer:
Si claro, también…. Oiga, y dígame una
cosa. ¿Quién está ayudando ahora allá
en el huerto?
Dolores Garza:
Sólo las familias que van.
Interviewer:
¿Las cinco familias que usted dice?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¿Y qué días se juntan?
Dolores Garza:
Los sábados, más que nada los
sábados.
Interviewer:
¿En la mañana?
Dolores Garza:
En la mañana.
Interviewer:
¿Cómo a qué hora?
Dolores Garza:
Como a las nueve.
Interviewer:
¿Están allá?
Dolores Garza:
Si, nueve o diez muy tardar.
Interviewer:
¿Y usted también va para allá?
Dolores Garza:
Si, también
Interviewer:
¿Y este sábado va a estar allá?
Dolores Garza:
Este sábado no, voy a ir a un mandado. Tal vez
ellos vayan pero no estoy muy segura. Yo pienso que nada
más unos señores y los hijos van a estar viendo.
Pero como está lloviendo no necesita tanto cuidado
pero necesita limpiar también. El martes fuimos y
limpiamos un poco. Peor de ahí para allá,
sólo el sábado voy a salir ya de ahí…
normalmente nos estamos juntando los sábados porque es
cuando no trabajan ellos, la familia entonces ese día
se va para allá, el día que no trabajan. Y si yo
puedo ir para allá un viernes, martes con mis hijos o
en la tarde, yo voy porque yo estoy más cerca. Osea,
en eso hemos quedado, hasta en eso hemos estado. Y los
jóvenes que están en la organización por
ahí hay un poco de conflicto, no es igual que con una
persona mayor, una persona seria porque nosotros como grupo
firmamos un papel donde tenemos que ser responsables con la
iglesia, respetar y ser responsables con lo que sembramos,
cuidarlo. Entonces todas las que firmamos no están,
sólo estoy yo.
Interviewer:
¿Es la única que queda de las que
firmaron?
Dolores Garza:
La única que estoy yo ahí. Yo siempre estoy
detrás que limpien, que cuiden, que rieguen. Es
difícil porque como son niños, son niños
prácticamente. El más grande tiene 16
años.
Interviewer:
¿Del grupo de Melisa?
Dolores Garza:
Si, el más grande. Entonces es muy difícil
porque ellos viven allá con ella y es difícil
para que ella los traiga, para que mire su huerta, su
pedacito donde sembraron pero yo les digo: yo los ayudo en
lo que yo pueda también. Porque a veces no puedo o mi
esposo, yo no sé manejar entonces dependo de él.
Dependo de él y a veces llega cansado, a veces quiere
ir y a veces no. Es difícil peor no imposible y yo le
doy gracias a él porque tengo el apoyo de él y
tengo el apoyo de mis hijos. Entonces dice: ok, vamos hoy
en la tarde, por decir. Y ya nos vamos un rato.
Interviewer:
¿Pero aun no han cosechado?
Dolores Garza:
No, todavía.
Interviewer:
¿Y cuándo cosechen cómo van a hacer con
lo cosechado? ¿Van a distribuirlo, cómo se va a
hacer eso?
Dolores Garza:
Estábamos hablando de que el día que
cosechemos la misma iglesia nos va a ayudar a vender, a
informarle a los que se reúnen ahí para que nos
compren la cosecha y podemos llevarlo nosotros a vender. Yo
me congrego en una iglesia, entonces lo mismo puedo hacer.
Avisarles que tenemos chile, tomate y no con químico
sino crecido con tierra orgánica, natural que es
mejor. El dinero que salga… cada familia tiene su
pedazo.
Interviewer:
¿Cada una de las cinco?
Dolores Garza:
Si, cada quien tiene su pedazo, su tierra sembrada, su
pedazo sembrado. Entonces lo que va a cosechar, eso es lo
que va a vender.
Interviewer:
¿Entonces cada familia cosecha para su
propia…?
Dolores Garza:
Exacto. Cuando se corta lo que se va a vender, lo que
tú sembraste, el día que va a cortar uno, van a
cortar todos pero cada familia va a vender lo suyo. Porque
ese dinero este año lo dieron. Todo fue donaciones
gracias a Dios y a la gente, a las organizaciones que nos
dieron. Espero el otro año, esperamos ya sembrar con
lo que la cosecha nos va a dar. Tenemos todavía muchas
semillas, tenemos dinero, tenemos tierra para sembrar,
tierra abonada. Todavía tenemos mucha entonces esa
misma queremos usarla para el otro año o para sembrar
en la casa ver que vamos a comprar botes y llenarlos para
plantar, para plantar adentro. Y también podemos
vender las salsas que vamos a hacer. Estamos sembrando,
sembramos allá mucho tomate. Entonces para que no se
nos pierda… eso es lo que yo tengo en mente, de hacer
el puré y guardarlo. Yo aprendí a penas, no
sabía. De verdad no sabía como hacerlo. Yo estaba
pensando, hace un año sembró mi esposo acá y
regalamos mucho tomate, mucho porque él sembró
bastante y yo no sabía que hacer. El tomate si no lo
usas se echa a perder. Ya regalamos y nunca guardé
nada porque no sabía como. Ahora me dice una prima que
fui el domingo, me dice: no, pon a hervir el tomate, lo
licuas, cuando ya está licuado lo embotellas en un
frasco de vidrio y lo sellas y los ponen a hervir los botes
nuevamente. Te tarda dos años ese puré, no le
pasa nada, absolutamente nada. Y yo dije: ¿de verdad?
Yo no sabía. Dice ella: si, yo siempre así hago.
Y las salsas igual, preparas salsas. Incluso les puedes
echar cilantro y todo lo que tú quieras. También
puedes guardar las calabacitas, todo. Ella ya me dio como
hacerlo entonces yo dije: no se va a perder nada este
año. Yo estoy segura que no se va a perder. Le digo:
pues a mí a veces me regalan tomates… a mí
me conoce mucha gente, y no por mala. Voy a la pulga y hay
un muchacho que vende, luego me regala cajas de tomate y yo
no sabía que hacerlo, los regalaba. Yo siempre los
llamo y digo ¿quieren tomate, quieren algo? Y entonces
yo no sabía que hacer con tantas cosas. Me regalaban
tomate, chile y todo en la pulga.
P2: ¿Siembran calabaza?
Dolores Garza:
Sembramos también. Antes de que se me olvide, tengo
una noticia que darle, una noticia muy bonita. La gallina,
una gallina tuvo doce pollitos.
Interviewer:
¿De las suyas de aquí?
Dolores Garza:
Si.
Interviewer:
¡Que bueno!
Dolores Garza:
Si, bebecitos están. Yo estoy bien contenta, doce
tuvo. Es que escuché que gritó la gallina y me
acordé. Y están chiquititos así bebés.
Nunca pensé, mi esposo puso las gallinas con ese fin
de que ellas iban a dar pollitos pero yo estaba durando
porque como comen alimento. Yo dije: tal vez no es
bueno.
Interviewer:
¿Y cuántos huevos está sacando usted?
Dolores Garza:
Uno por gallina.
Interviewer:
¿Por día?
Dolores Garza:
Si.
P2: Entonces diez por día.
Dolores Garza:
Nada más son cinco gallinas, seis gallinas con la
que tiene pollito. Se me murieron las otras.
Interviewer:
Se le murieron y ¿por qué?
Dolores Garza:
La perra las mató.
Interviewer:
¿Y no está bien cerrado?
Dolores Garza:
Ya ahora si… se metía.
Interviewer:
¿Y cómo lo pueden hacer para protegerlas
mejor?
Dolores Garza:
Ya ahorita compuso él bien.
Interviewer:
Le hemos quitado ya dos horas de su tiempo, es harto.
Pero yo quisiera agradecerle por supuesto y una última
pregunta. ¿Usted de qué años es?
Dolores Garza:
Del ’72.
Interviewer:
¿Usted nació el ’72?
Dolores Garza:
Si, marzo 25.
Interviewer:
Mire, nosotros vamos a hacer lo siguiente, vamos a
escribir esta entrevista y se la vamos a dar a usted para
que usted la lea y diga que le parece y además si
quiere usted agregar algo más. ¿Está bien?
Entonces una vez que esto esté transcrito, usted
esté de acuerdo con todo lo que esté allí,
entonces se va a agregar al conjunto de otras entrevistas.
Y tenemos que trabajar en conjunto, tenemos que trabajar
juntos para organizar un foro con jóvenes donde usted
presente y las otras personas que entrevistamos que
estén presentes también para que compartan con
los jóvenes su experiencia de vida y sobre todo sus
sueños con la huerta, en fin, todo eso porque
nosotros, por lo menos yo aprendí mucho hablando con
usted de su experiencia y su vida, siempre es muy rica.
Pero esa experiencia yo creo que va a beneficiar mucho a
los jóvenes cuando la escuchen. Entonces eso es lo que
queremos hacer. Vamos a pedirle a una persona que la
escriba y se la voy a entregar a usted para que usted diga
si está de acuerdo y que haga los cambios que estime
convenientes.